Alejo Maxit@alejomaxit
Hoy firmamos el nuevo Contrato de Concesión de AySA. Un hito para la empresa y para los 15 millones de usuarios del AMBA.
No es un cambio cosmético: es el marco jurídico que hace permanente la transformación que arrancamos en 2024.
¿Qué cambia? Desde 2024, AySA cubre sus costos operativos 100% con tarifas, sin subsidios del Tesoro. El nuevo contrato convierte eso en regla permanente: la concesionaria debe garantizar el equilibrio económico-financiero. No hay vuelta atrás.
Durante años, la discrecionalidad política convirtió a AySA en una caja partidaria. Una empresa que debe brindar un servicio fundamental para los vecinos del AMBA financiaba su déficit con deuda y subsidios del Tesoro, trasladando el costo a los 47 millones de argentinos en forma de déficit, deuda y más inflación. Eso se terminó.
El nuevo esquema exige planes de acción cada 5 años con metas concretas de obras y cobertura, revisiones tarifarias quinquenales aprobadas por el Estado, auditorías independientes y multas por incumplimiento. Reglas claras, rendición de cuentas, sin margen para el manejo político.
El objetivo central es subir los niveles de cobertura de agua potable y cloacas en el AMBA hasta alcanzar los promedios regionales en el menor tiempo posible.
Este contrato también establece las condiciones para el próximo paso: la licitación pública del paquete accionario mayoritario del Estado, con el 10% restante en manos de los trabajadores. El objetivo es atraer operadores con capacidad técnica y financiera real, con reglas claras desde el día uno.
30 años de contrato. Planes quinquenales. Control independiente. Sin subsidios. No se trata de privatizar por privatizar: se trata de garantizar que el agua y las cloacas sean gestionadas con eficiencia y criterio técnico, no con lógica electoral.