@Eduzer4a@SamOpina_ Y las mujeres tienen culpa por cómo se visten. Probihido debería estar las agresiones. En ambas es respeto mínimo a la vida ajena!!!!!!
@jesus_osorior Cada vez q viajaba con mis hijos lee metía una copia en mini de su pasaporte con mi número de cel. Es previendo cualquier emergencia. De los niños o de los padres. Generalmente un niñ@ de esa edad no puede dar ni tela ni direcciones.
Para los que duden sobre si los menores de 16 años tienen que tener acceso a redes sociales les voy a contar una anécdota.
La ex directiva de Meta Sarah Wynn Williams cuenta en su libro “Los Irresponsables” que Instagram tiene una tecnología por la que detecta cuando niñas adolescentes de 12 a 16 años. (segmentan esa edad) borran un selfie porque asumen que se ven feas o con complejos y en ese momento les mandan publicidad intrusiva sobre belleza.
Williams cuenta que su algoritmo tiene capacidad para detectar cuando esas adolescentes están tristes, vulnerables y deprimidas y así ser más efectivos a la hora de mandarles recomendaciones que son más eficientes. Esto también lo pueden hacer aplicado a la política.
@alertanoti eso ha costado siempre las bebidas en los conciertos.... por eso hay un montón de ventas piratas afuera vendiéndolas mas barato. En otros paises $20 por cerveza cuesta.
BEBIDAS TRIPLICAN SU PRECIO EN CONCIERTOS Y EVENTOS DEPORTIVOS EN EL SALVADOR
Asistentes a distintos conciertos en El Salvador han manifestado su molestia por el elevado costo de bebidas y alimentos dentro de los recintos, una situación que se ha vuelto recurrente en eventos masivos y que ha generado indignación entre los consumidores.
Según denuncias publicadas en redes sociales, los precios pueden llegar a duplicar o incluso triplicar el valor regular de los productos. Esto, afirman los usuarios, limita el acceso a servicios básicos durante el evento y representa un aprovechamiento económico por parte de los organizadores y comercios habilitados.
“Uno ya paga $10 por dos bebidas durante un show”, dicen.
Diversos consumidores piden a las autoridades competentes, como la Defensoría del Consumidor, investigar estas prácticas y garantizar que los espectáculos públicos no se conviertan en espacios de abuso contra los asistentes.