
Leticia, originalmente la portada decía versos “desgarradores”. El error fue enteramente mío porque comenté en mi chat de “Portadas” con los diseñadores que eran versos “desolladores” más que “desgarradores” y, al cambiar el sumario y escribirlo todo en mayúsculas, cometí la imperdonable pifia. Por tanto, no es un error atribuible a la Universidad, no es un gazapo de la UNAM, es una equivocación enteramente mía. En consecuencia, como en el periodismo hay torpezas desgarradoras que arrancan la piel, que desuellan, presenté ya mi renuncia.


































