Le dije a mi terapeuta:
“Siento que se me está acabando el tiempo para construir la vida que quiero.”
Ni siquiera preguntó por qué.
Solo me miró con amabilidad y dijo:
Chicas, nunca idealiceis a un hombre, nunca. Esa versión que crees que tiene nunca ha existido. Quedate más con las acciones y como te demuestre las cosas, que con simples palabras.