
El gran problema del pastor Dante Gebel, o como se quiera autocalificar, es que tras sus numerosas apariciones periodísticas no sabemos realmente de qué se trata la cosa. No se entiende qué ideología profesa ni qué haría hipotéticamente como Presidente. Desconocemos cómo jugaría, a favor de qué y en contra de qué. Tal vez crean que la indefinición total y el no decir nada de nada puede servir, pero a mi como empadronado no me va semejante voto a la nada de la nada misma.





















