
El long squeeze era inevitable tras subidas tan verticales. Dos jornadas de elevada volatilidad no deberían hacernos perder la perspectiva.
Las purgas son necesarias y saludables: limpian excesos y ponen a prueba convicciones. Y, en lo fundamental, nada ha mejorado ni empeorado respecto a la tesis de inversión en metales frente a lo que veíamos hace apenas dos días.
Tanto el primer como el segundo gran ciclo están históricamente plagados de correcciones e intentos de destruir la demanda, dentro de una tendencia mayor de protección estructural.
Nada de eso ha cambiado. Paciencia.
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