
Este es Marcus y su perro de servicio accidental, Gunner.
Marcus estuvo en tres despliegues en Afganistán. Durante años se despertaba a las 3 de la mañana, empapado en sudor, convencido de que estaba de vuelta en Kandahar.
Gunner llegó a la familia tras la muerte de su antiguo dueño, que era vecino de Marcus. La primera noche en casa, Marcus tuvo una pesadilla. Gunner saltó inmediatamente sobre su pecho y se acostó sobre él. Por primera vez en años, Marcus dejó de retorcerse y su respiración se calmó, a pesar de que el perro pesa casi 36 kg. Gunner permaneció sobre él más de dos horas esa noche.
La esposa de Marcus llevaba años pidiéndole que buscara ayuda. Consiguió grabar uno de esos episodios para enseñárselo a su consejero. Él les explicó que lo que Gunner estaba haciendo se llama terapia de presión profunda, una técnica para la que suelen entrenarse los perros de servicio que ayudan a personas con TEPT.
Gunner nunca recibió entrenamiento. Solo tenía instinto y un vínculo inmediato con Marcus.
A veces, la expresión “el mejor amigo del hombre” se queda corta. 🐶❤️
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