
Matías Acosta Guzmán
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Matías Acosta Guzmán
@MatthuAsia
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ROBO A CROACIA: Errores en física. Si nos vamos a poner detallistas con el tema de los sensores de las pelotas, de si hubo un mínimo roce y aplicar el reglamento al milímetro, también tenemos que aplicar física al milímetro. La pelota Trionda usa tecnología de balón conectado con un sensor de movimiento de 500 Hz que da información al VAR sobre movimiento/contactos del balón. Ese sensor no “ve” una cabeza: mide aceleraciones, rotaciones y patrones de movimiento. Por eso, si la pelota pasa muy cerca de una cabeza, puede haber perturbaciones aerodinámicas, vibraciones o ruido mecánico. En principio, eso puede generar una señal pequeña. Que el algoritmo la clasifique como contacto ya es otra cosa. Si el sensor muestra una señal típica de impacto —pico brusco, alta frecuencia, cambio instantáneo de rotación o trayectoria, sincronizado con la posición de la cabeza—, entonces la anulación es defendible aunque en TV no se vea. Las cámaras tienen parallax, motion blur, pocos frames comparado con el sensor, y un contacto mínimo puede ser invisible. Si el sensor solo muestra una oscilación ínfima y no hay cambio coherente de trayectoria, ni deformación, ni imagen compatible, ni firma de impacto, entonces NO se debe anular un gol. Ahí se estaría convirtiendo una herramienta probabilística en un oráculo. A Croacia le anularon un empate tardío tras una revisión del VAR polémica vinculada a una detección marginal del balón. Una cosa es una señal clara de impacto; otra es un “blip” diminuto. Sobre los árbitros: no necesitan ser físicos, pero sí deberían tener formación suficiente en limitaciones de medición, la cual OBVIAMENTE NO TIENEN. Un árbitro moderno que usa sensores, semiautomático, tracking 3D y VAR debería entender conceptos básicos: margen de error, falso positivo, calibración, umbral, sincronización temporal y diferencia entre dato bruto e interpretación algorítmica. Si no, termina pasando esto: la tecnología deja de asistir al arbitraje y empieza a reemplazar el juicio crítico. En conclusión, no se ve contacto y el único argumento es “el sensor detectó un roce ínfimo” que, como ya mencioné, por el gráfico se puede ver que está mas relacionada a diferencias de presión en el aire al pasar cerca de una cabeza que por un toque con la misma (si la hubiera tocado se vería un pico muy alto y brusco en la imagen). Se está usando tecnología muy avanzada con árbitros que no la saben comprender (ni el propio VAR). Ningún físico diría que ese gráfico muestra un toque. En una jugada decisiva, la carga de la prueba debería ser altísima. Sensor sí, fe ciega en el sensor, NO.



































