
Funcionarios del control migratorio en el aeropuerto Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz encendieron las alarmas por las condiciones en las que deben cumplir sus turnos, en medio de lo que califican como un deterioro crítico de la infraestructura.
Sin aire acondicionado, con temperaturas sofocantes y espacios improvisados, los trabajadores aseguran que el calor es insoportable durante jornadas completas. Algunos han tenido que llevar ventiladores por cuenta propia, en un intento insuficiente por mitigar la situación.
El deterioro físico también es evidente. Casillas en mal estado y zonas con el piso prácticamente inexistente reflejan, según los denunciantes, el abandono de una terminal clave para la región Caribe, especialmente en plena temporada alta de viajeros.
“Tener que trabajar en estas condiciones (…) es una verdadera tortura. Es una vergüenza que una ciudad como Barranquilla tenga un aeropuerto en este estado”, señaló uno de los funcionarios, quien pidió reserva de su identidad.
El caso vuelve a poner en el centro del debate la gestión del Gobierno de Gustavo Petro frente a la infraestructura aeroportuaria. Desde sectores locales cuestionan la falta de soluciones mientras se mantiene el control de la terminal sin avances visibles.
Hace más de un mes, el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, solicitó al Ministerio de Transporte y a la Aeronáutica Civil la cesión del aeropuerto para adelantar su recuperación. La petición fue respaldada por el gobernador Eduardo Verano y gremios económicos, sin que hasta ahora haya una respuesta concreta. 🔸#RunRunPolítico




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