—Liss...
No lo va a detener mucho más tiempo, ni va a invadir mucho más su espacio personal: Le apoya una mano en el hombro y aprieta con suavidad.
—Va a estar bien. Vamos a asegurarnos de eso. Soshiro nunca está solo, y ahora tú tampoco.
No son promesas vacías, la sinceridad