
Alejandro
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#Racing está entrando en un terreno peligroso: un proceso de autodestrucción, impulsado por una grieta cada vez más profunda. Hoy el club parece vivir atrapado en una lógica de bandos que, en muchos casos, se resume en una dicotomía constante entre etapas, nombres propios y modelos de conducción. Como si todo tuviera que leerse en clave “antes o ahora”, “unos o los otros”. Esa grieta, que muchos simplifican en la comparación entre Milito o Blanco (o viceversa), termina contaminando absolutamente todo. No importa el contexto, no importa lo que pase en la cancha: cualquier situación es utilizada para reforzar una postura previa. Entonces, un mismo hecho puede ser defendido o criticado no por lo que es, sino por quién lo protagoniza o a qué momento del club se lo quiere asociar. Ahí es donde el debate deja de ser honesto. Porque ya no se discute #Racing, se discuten bandos. Cuando todo pasa por ese filtro, el análisis desaparece. Ya no se puede hablar de fútbol con naturalidad, ni señalar errores evidentes, ni destacar aciertos sin que automáticamente alguien te ubique en una vereda. Todo se transforma en una especie de enfrentamiento permanente donde importa más el posicionamiento que la realidad. Y eso termina generando algo muy dañino: la imposibilidad de tener una mirada genuina. Se puede (y se debe) criticar. Se pueden marcar diferencias. Pero el problema aparece cuando esa crítica no nace desde la buena leche ni desde el interés por mejorar a #Racing, sino desde especulaciones, posicionamientos o incluso intereses personales. Ahí deja de construir y pasa a ser parte del problema. Ahora bien, del otro lado también hay una responsabilidad clara. La dirigencia no puede caer en la comodidad de pensar que toda crítica responde a una operación o a un interés político. Esa mirada también profundiza la grieta. Porque si todo se interpreta así, se bloquea cualquier posibilidad de autocrítica real. Y sin autocrítica, no hay mejora posible. Por eso, el problema es de ambos lados: hace falta crítica constructiva, pero también hace falta escucha activa. Sin una, la otra no sirve. #Racing necesita salir de esta trampa. Necesita romper con esa lógica de “ellos o nosotros” que no conduce a nada. Necesita recuperar algo que históricamente le hizo bien: el “Todos Juntos” y el concepto de “Racing Positivo”. No como un eslogan vacío, sino como una forma de entender que el club está por encima de cualquier dirigente, de cualquier gestión y de cualquier disputa. También es clave entender los tiempos. Las diferencias de fondo se resuelven en elecciones. Si una gestión no está a la altura o si aparece una alternativa mejor, serán los socios quienes lo definan democráticamente. Ese es el ámbito natural para elegir rumbos. Pero en el mientras tanto, el castigo permanente (muchas veces impulsado por esta lógica de grieta) solo genera desgaste y debilita a #Racing. No ordena, no mejora y no construye. Todo lo contrario. #Racing no necesita más bandos. Necesita sentido común. Necesita volver a discutir fútbol, gestión y decisiones con honestidad, sin el condicionamiento constante de tener que responder a una vereda. Porque si no se corta este proceso, la autodestrucción deja de ser una advertencia y pasa a ser una realidad. Y cuando eso pasa, no hay ganadores internos: pierde #Racing.





es la primera vez que escucho alguien de racing decir algo coherente





Milito. Desmantelaste el plantel. Vos y SAJARRUCHO. Arregla este quilombo. Le desordenaste la vida a todo RACING.


















Dale, contéstale a la gente por qué tus compañeros de equipo económico sacaban préstamos millonarios con la plata de la gente… Dale Pablito…. Esperamos tu explicación. De paso se la pasás a Petovello que cree que son unos chorros.




¿Así que el peor referí del país cagó a #Racing contra #Arsenal en 2021? Gran trabajo de @nicolaspizzi mostrando la evidencia de que Espinoza forma parte de un sistema nefasto. Cada vez más pruebas -todas en poder de la Justicia- de que el arbitraje es una joda.



