
Las cosas que estoy leyendo sobre Diego Aguirre sinceramente me sorprenden. Está perfecto que haya enojo, que se critique por el mal momento, que no se compartan determinadas decisiones del entrenador, e incluso que se pida un cambio de técnico.
Ahora, de ahí a insultarlo, descalificarlo como persona o tratarlo de terrorista, senil, burro o mercenario, me parece demasiado. Eso no suma nada, ni mejora al equipo ni al club, porque ya no es crítica, es descargar bronca sin sentido.
Se puede exigir y opinar fuerte, pero sin cruzar ciertos límites.

Español

