Tengo que recordarme activamente todos los días que terminé internada por no poder procesar el hecho de que ciertos individuos venenosos no me querían ni un poco pero se hacian llamar amigxs para seguir obteniendo cosas de mí.
La romantización de la “salud mental” en redes nos está vendiendo la idea de que sanar es café en tazas lindas y escribir en un diario, cuando la realidad es que sanar de verdad es un proceso incómodo, crudo y solitario donde te toca enfrentarte a tu propia mente sin adornos.
Me rompe soberanamente las pelotas que se hable de la gente con cualquier neurodivergencia como si fueramos una cosa extraña a la que tenerle lastima y/o nos pongan en el lugar de la otredad. Mu3ranse todos.