Baloo_59
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Baloo_59
@50_Baloo
Me tumbaron 2 cuentas y aqui les voy de nuevo, #VxM MÉXICO LIBRE














#ParoNacional2025 #NarcoPresirvientaEspuriaClaudia "Paro Nacional: El Pulso de una Nación al Borde del Abismo" – Enfocado en la desesperación colectiva y el límite de la paciencia popular. El paro nacional en México, en este 2025, no es solo una interrupción de rutinas o un simple reclamo sindical: representa el rugido colectivo de un pueblo asfixiado, un grito de auxilio que trasciende las casetas liberadas y los bloqueos en carreteras, para convertirse en un espejo brutal de la fractura social que se agranda bajo el peso de un gobierno que, para muchos, ha priorizado el control sobre el bienestar. Imagina un país donde el campo —el corazón alimentario de la nación— se paraliza no por capricho, sino porque los productores, esos hombres y mujeres que siembran el maíz que nos sustenta, ven evaporarse sus ingresos ante precios irrisorios y políticas que favorecen importaciones masivas en detrimento de la soberanía alimentaria. Bajo el lema "Sin maíz no hay país", agricultores de Tamaulipas, Sinaloa, Chihuahua y más de una decena de estados amenazan un paro que inició con la liberación de casetas y amenaza con escalar a bloqueos indefinidos si no hay respuestas concretas en la mesa de diálogo nacional. Este movimiento, que ya tuvo un antecedente el 14 de octubre con afectaciones en carreteras de Michoacán, Jalisco y Sinaloa, no surge de la nada: es la culminación de meses de promesas incumplidas, donde la reforma al sector agropecuario —promovida por la administración de Claudia Sheinbaum— ha sido criticada por recortar subsidios y abrir flancos a productos extranjeros baratos, dejando a miles de familias al borde del colapso. Pero el paro va más allá del campo. El 14 de octubre, trabajadores del Servicio de Administración Tributaria (SAT) cruzaron los brazos en un "paro de brazos caídos" nacional, exigiendo salarios dignos y mejores condiciones laborales en un organismo que, irónicamente, recauda para un gobierno que presume de austeridad pero ignora el desgaste de sus propios empleados. Y no olvidemos a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que el 17 de octubre paralizó miles de escuelas en un paro de 24 horas, demandando una mesa de negociación con Sheinbaum para revertir recortes en educación y garantizar plazas estables. Estos no son eventos aislados; son hilos de un tapiz de descontento que se teje con las reformas constitucionales aprobadas en las cámaras —esa mayoría calificada de Morena que, para críticos, se obtuvo en medio de acusaciones de coacción y violaciones al proceso legislativo—, reformas que han centralizado el poder en el Ejecutivo, debilitando contrapesos como el INE o la autonomía de instituciones de salud y economía que, aunque imperfectas, blindaban derechos de millones. ¿Qué significa esto para un México que ya arrastra cicatrices? Significa que el "poder unipersonal —esa concentración de decisiones en Palacio Nacional— no solo ha cercenado apoyos constitucionales como los programas de salud universal o los incentivos fiscales para pymes, sino que ha exacerbado la desigualdad en un país donde el 46% de la población vive en pobreza, según datos del Coneval actualizados a 2025. Millones de mexicanos, desde el jornalero en el Valle de Culiacán hasta la enfermera en un hospital subfinanciado, dependen de esos "apoyos que la constitución brindaba", y ahora, ante su eliminación, enfrentan una realidad desesperante: colas interminables por un bono mínimo, campos abandonados por deudas impagables y una economía que, pese a las cifras oficiales de crecimiento, se siente estancada para el ciudadano de a pie, con inflación en alimentos básicos rozando el 8% y un PIB agrícola en picada.















