

Seguiremos defendiendo a los españoles de la invasión islamista, por mucho que le moleste a los que se aprovechan de los bajos sueldos, a quienes se lucran con las redes de tráfico de personas, o a quienes financian sus estructuras pervertidas con el dinero público que se roba a los contribuyentes y se dedica a promover la acogida de ilegales. No hay sindicato del crimen, ni obispo ensoberbecido, ni preboste del IBEX, ni fiscal de Sánchez que nos vaya a parar ni a callar.























