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Empecemos por lo básico, los bienes y servicios económicos no caen del cielo. Un trasplante de corazón en España no cuesta 0 euros, cuesta decenas de miles de euros en recursos, equipos y horas de cirujanos altamente cualificados. Que no lo pagues en el punto de consumo no significa que sea "gratis", significa que lo pagas de forma coercitiva y opaca a través de impuestos.
A esto se le llama ilusión fiscal. El trabajador español medio sufre una cuña fiscal cercana al 40%. Entre cotizaciones a cargo de la empresa (que es salario que el trabajador genera pero nunca ve), cotizaciones del trabajador, IRPF y el sablazo diario del IVA y los impuestos especiales, el español medio se pasa casi medio año trabajando única y exclusivamente para mantener al Estado. En una vida laboral de 40 años, ese trabajador de 25.000€ ha pagado ese trasplante con creces, lo llegue a necesitar o no.
El argumento de los 1,6 millones de dólares es, simple y llanamente, ignorancia sobre cómo funciona el sistema de salud estadounidense. Esa cifra es el precio de lista (sticker price) sin seguro.
La realidad es que más del 90% de la población en EE. UU. tiene cobertura médica (ya sea a través de su empleador, Medicare para mayores, Medicaid para rentas bajas o los mercados de la ACA). Los seguros en EE. UU. tienen por ley un Out-of-Pocket Maximum (límite máximo de gasto de bolsillo). Para 2024, ese límite legal ronda los 9.450$ para un individuo.
Qué significa esto? Que si un estadounidense asegurado necesita un trasplante de corazón de 1,6 millones, pagará su franquicia y copagos hasta llegar a ese tope (esos ~9.000$), y el seguro cubrirá el 100% del resto. Sigue siendo dinero, por supuesto, pero no te condena a la indigencia como quieren hacer creer los propagandistas del modelo europeo.
Coste de oportunidad y mala evaluación del riesgo.
Aquí es donde tu argumento se cae a pedazos económicamente. Se basa en comparar un evento de probabilidad casi nula (necesitar un trasplante de corazón) con eventos de probabilidad del 100% (comprar comida, pagar la luz, alquilar o comprar una vivienda, o adquirir un vehículo).
Veamos las matemáticas del coste de oportunidad.
Diferencia salarial anual 77.000$ - 25.000€ = ~52.000 de diferencia al año.
En EE. UU., con esos 52.000$ extra, un trabajador puede pagarse un seguro médico de máxima categoría (pongamos 6.000$ al año), asumir el riesgo de llegar a su límite de gasto de bolsillo en un año catastrófico (otros 9.000$) y aún le sobrarían 37.000$ ese año respecto al español.
El sistema español te obliga a renunciar a la mitad de tu riqueza potencial durante toda tu vida para asegurarte contra un evento catastrófico que estadísticamente no vas a sufrir, mientras te empobrece en el 100% de las cosas que sí haces a diario (comprar un coche, ahorrar para la jubilación, emprender). Es un seguro pésimo.
Por último, cuando el precio monetario se fija artificialmente en cero, la demanda se dispara y el racionamiento se produce a través de las colas. El verdadero precio de la sanidad pública española se paga en tiempo. De nada te sirve que un trasplante "cueste 0€" si las listas de espera para un especialista, una prueba diagnóstica temprana o una intervención no urgente te deterioran la calidad de vida o, en el peor de los casos, te cuestan la vida antes de entrar a quirófano.
Renunciar a ser dueño del fruto de tu trabajo y a tu capacidad de ahorro a cambio de la promesa de que "si algún día necesitas un trasplante no verás la factura" no es "vivir mejor". Es preferir la servidumbre garantizada a la libertad responsable. En EE.UU. la sanidad es cara, sí, pero el nivel de capitalización del trabajador medio le permite pagarla y, además, comprarse el Tesla. En España, tienes la tarjeta sanitaria, pero vas al trabajo en patinete.