Javier Orozco@javieroroco
Si criticas a la religión entonces de vez en cuando alguien te dirá con bastante desaprobación: “Tú podrás no tener fe en Dios pero podrías mostrar algo de respeto por los que sí la tienen”.
Y quizás acabes pensando: «Bueno, tal vez tengan razón, no hará daño a nadie mostrar un poco más de respeto, después de todo a nadie le gusta que le digan sin rodeos que su religión es una estúpida basura ilusoria y una fuerza maligna para el mundo, que lo que ellos llaman “fe” no es más que miedo disfrazado de virtud, y que sus creencias más puras son una camisa de fuerza para la humanidad, eso es suficiente para hacer enojar a cualquiera.»
De modo que si, quizá podría mostrar un poco más de respeto… El único inconveniente es que en realidad no siento ningún respeto, lo he intentado ¡De verdad! Y me “siento” realmente “mal” por ello, pero simplemente es así. Supongo que podría mentirme a mi mismo y fingir, por el bien de los “sentimientos” de la gente, porque todos sabemos cuán delicados y tiernos pueden ser las personas en estos tiempos, pero la cruda realidad es que no me importan sus sentimientos en absoluto, ni lo más mínimo.
Y por supuesto me doy cuenta de que podría pesar sobre mi conciencia, pero por suerte mi conciencia sabe cuando está siendo intimidada y manipulada. Así que, tampoco me importa… Mi conciencia sabe que no hay razón alguna para que nadie en éste planeta respete a la religión de ninguna manera.
Efectivamente y basándonos en las pruebas, la religión misma ofrece en gran abundancia todas las pruebas para faltarle al respeto activamente hasta el punto del insulto descarado. Y francamente, el hecho de que la religión reciba tan pocos insultos comparados a los que realmente merece, solo puede atribuirse a la increíble, tolerancia, moderación y buenos modales de la mayoría de ateos y laicos en todas partes.
Así que si tú eres una persona religiosa y estás pensando en exigir más respeto a tus creencias; por favor intenta tener en mente que tú y tu religión están recibiendo mucho más respeto del que nunca han merecido. tu fe es un chiste, tu dios es un chiste. Es tan absurdo que es una vergüenza inclusive para la gente que no creemos en él. Y tanto tú como “él” aún tienen que demostrarlo todo, pues hasta ahora ninguna prueba ha sido aportada y ninguna parece que se vaya a aportar, como ya todos sabemos bien. Así que el respeto me temo que es impensable. A lo más que puedes aspirar es a una divertida incredulidad y eso en un buen día.
La gente suele decir: “Sólo puedes entender la "fe" de verdad, cuando tienes fe”. Lo que eso significa es: “Sólo puedes entender la fe cuando anulas tus facultades críticas y te hipnotizas a ti mismo para creer en una sarta de estupideces sobre tu alma eterna, entonces entenderás la fe”, eso si me lo creo.
A los vendedores ambulantes de la fe les gusta considerarse incuestionables afirmando de que “su fe trasciende a la razón”, justo a quien le pediría cuentas, ¡Qué conveniente!
Sí, la fe trasciende la razón justamente como un criminal trasciende la ley. La palabra “trascendente” es muy popular entre los estafadores religiosos, porque así no tienen que explicar exactamente lo que quieren decir con ello, aparte de un impreciso estado superior de comprensión más profundo que la simple razón, que es cruda y simplista comparada con las sutilezas y profundidades de la creencia sin pruebas.
Si oyes a un líder religioso de esos (y lo harás) usar la palabra “trascendente” para explicar el sinsentido en el que afirma creer, entonces sabes dos cosas: 1) No sabe de lo que está hablando y 2) Tampoco quiere que tú sepas de lo que está hablando.
La fe no trasciende a la razón para nada, la fe esquiva a la razón, huye de la razón, porque la razón amenaza su cómoda burbuja de ilusión. Así que la fe descalifica a la razón del mismo modo en que un juzgado penal de corruptos descalifica a la verdad y a los testigos, y por la misma razón.
Si eres un creyente, tu fe te permite adoptar una serie de creencias que no tienen ningún sentido, sabiendo que no serás juzgado por si tienen sentido o no, sino por el nivel de piedad que muestres al creerlas. En otras palabras tu disposición para negar la realidad se convierte en una medida de tu virtud, con razón la religión es tan popular. Pero ¿Qué precio se paga por esa virtud?
Te han convencido de que creer en que lo imposible es tu única esperanza ¿Cómo sucedió eso?, y que tu único propósito en esta vida es adorar algo más allá de tu comprensión, definido por y solo accesible a través de auto-designados intermediarios. Tus pensamientos, tus palabras y tu identidad ya no son decisión tuya, están sujetos a la aprobación de aquellos que han asumido autoridad sobre de ti a través de tu fe.
Esa gente que te dice que naciste con algo malo dentro de ti (pecado), una enfermedad que solo puede ser curada mediante la completa sumisión y obediencia (¡vaya sorpresa!) desde el momento en que naces hasta el momento que mueres. Y si todo esto no halaga tu ego (¿por qué habría de hacerlo?) no te preocupes, podemos ponerle un nombre especial para que te haga sentir mejor y convencerte de que aún te queda algo de dignidad, llamémosle “Fe” y considerémosla la más alta y la más noble y las más profunda de todas las virtudes, y finjamos que viene de adentro de ti.
Cuando todos sabemos que en la religión nada que venga de adentro está permitido, ya que eso te da fuerza y libertad, las dos cosas que tu religión quiere lejos de ti tanto como sea posible. La fe es el dominio que tus líderes religiosos tienen sobre de ti. Es la soga invisible alrededor de tu cuello que te arrastra a lo largo del camino que ellos quieren que recorras para su beneficio y no el tuyo. La fe es una palabra de muerte y de esclavitud, un callejón sin salida. Es una palabra que te obliga a creer en lo que te han dicho que creas sin que sientas que te han dicho en qué creer, pero lo han hecho y puedes dejar de fingir cuando tú quieras. No es una virtud, eso es lo último que es, es una renuncia a la realidad, es un tonto acto de auto-hipnosis, es un pretexto cobarde, es credulidad con un halo y esconderse tras ella es como fingir ser inválido.
Así que no entiendo exactamente qué es lo que se supone que debo respetar. Me parece que debo ser una especie de contorsionista moral para respetar algo tan nocivo, algo cuya existencia depende de una mente cerrada y que claramente está arrastrando a la humanidad en la dirección equivocada y dándonos ideas falsas sobre nosotros mismos y sobre la naturaleza de la realidad. Siento que si respetara eso estaría contribuyendo innecesariamente a la estupidez y a la ignorancia de la humanidad y eso es algo que no quiero llevar en mi conciencia... ¡Sin ofender!
- Pat Condell