Andrés Gómez
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Andrés Gómez
@AndrecoG
Productor Audiovisual - Comunicador



Hay un cansancio que no se quita durmiendo, es el de tener que pelear todos los días contra un sistema que debería ayudarte. El de insistir con seguros médicos que no responden, procesos que desgastan. No es solo esta semana. Es una lucha constante. Y sí, hoy estoy profundamente cansada. Pero no me voy a rendir. Porque si el sistema no cambia, lo voy a empujar hasta que lo haga, no solo por mi, es por todos. #tea #tdah #discapacidad #mamaazul #soycuidadora

La carga más pesada que lleva cuidar de un hijo con #discapacidad es el cansancio, la soledad y la vida no vivida de su madre cuidadora. El autocuidado no solo nos beneficia a nosotras como cuidadoras, también hace muy feliz a quien cuidamos. #YoCuido #SoyCuidadora

"Lo que más necesitan los hijos es que sus papás estén sanos".





Su reacción después de recibir un gato por su cumpleaños 🥹

La discapacidad es un tema que debería importarnos a todos. Es parte de la vida. Puede llegar al nacer, en un momento inesperado, o con los años. Te puede alcanzar a ti, o quien más quieres. #Discapacidad #DiscapacidadPsicosocial #SoyDisca #30DiasVocesAutistas #Autismo



"Autismo: Muchos lo conocen como generalidad, pero existe una particularidad: no hay dos personas con autismo iguales" José Gregorio Silva Padre de una persona en espectro autista, Dr. en Ciencias, Cofundador RedParaCrecer #autismo #PerspectivasAutismo

2 de abril Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo #AutismAwareness En consulta, muchos hemos visto algo similar: pacientes con TEA, irritabilidad marcada y alteraciones metabólicas. Y cuando mejora el perfil metabólico, la conducta también cambia. Un estudio transversal encontró que jóvenes con trastorno del espectro autista presentan mayor resistencia a la insulina que sus pares, incluso ajustando por edad, sexo e IMC. Esto sugiere que no es solo un efecto secundario del peso o del estilo de vida, sino que podría formar parte del fenotipo biológico. A nivel poblacional, una revisión sistemática describe mayor prevalencia de hiperglucemia, dislipidemia, hipertensión y diabetes tipo 2 en personas con TEA. Es decir, no hablamos de un hallazgo aislado, sino de un patrón metabólico más amplio. Ahora, la pregunta clave: ¿cómo se conecta esto con la conducta? Algunos trabajos proponen que la resistencia a la insulina puede influir en la excitabilidad neuronal. Se ha descrito una posible relación con alteraciones en la señalización GABAérgica, lo que favorecería circuitos más “hiperexcitables”. En términos clínicos, esto podría traducirse en mayor irritabilidad, rigidez conductual o dificultades en la regulación emocional. Además, la insulina no solo regula glucosa. También participa en procesos cerebrales como la flexibilidad conductual. Modelos animales muestran que cuando esta señalización falla, aparecen conductas más perseverativas y ansiosas. Incluso a nivel bioquímico, se han encontrado asociaciones entre perfiles metabólicos (en plasma y microbiota) y la severidad de síntomas conductuales en TEA. Esto sugiere que el metabolismo podría estar modulando, al menos en parte, la expresión clínica. Quizá lo más interesante viene de los estudios de intervención. Un ensayo clínico aleatorizado reciente evaluó metformina como tratamiento adyuvante en niños con TEA que ya recibían risperidona. Los resultados mostraron una reducción significativa en irritabilidad, además de mejorías en hiperactividad y lenguaje inapropiado. No es un fármaco “psiquiátrico” clásico. Es un modulador metabólico. Y aun así, impacta conducta. Esto abre una hipótesis clínica relevante: en algunos pacientes, parte de la desregulación conductual podría estar mediada por disfunción metabólica tratable. Pero aquí aparece una paradoja importante. Los antipsicóticos que usamos con frecuencia en TEA, como Risperidona y Aripiprazol, empeoran la sensibilidad a la insulina y aumentan adiposidad en pocas semanas. También incrementan lípidos y el riesgo de diabetes tipo 2 en población pediátrica. Es decir, tratamos la conducta con fármacos que pueden agravar uno de los sistemas que posiblemente la está modulando. Esto no invalida su uso. Pero sí obliga a una práctica más cuidadosa. ¿Qué implicaciones clínicas podemos sostener con la evidencia actual? Primero, que vale la pena mirar el metabolismo en pacientes con TEA y desregulación conductual. No solo como efecto secundario, sino como posible parte del problema. Segundo, que intervenciones metabólicas, farmacológicas o no, podrían tener impacto conductual en subgrupos específicos. Tercero, que el monitoreo metabólico no es opcional cuando usamos antipsicóticos. Es parte del tratamiento. ¿Ya integramos esto en la práctica clínica diaria o seguimos viendo metabolismo y psiquiatría como mundos separados? Manco et al., 2021; Chieh et al., 2021; Rivell & Mattson, 2019; Sullivan et al., 2023; Needham et al., 2021; Bazrafshan et al., 2025; Atia et al., 2023; Elnahas et al., 2022; Ishola et al., 2020; Blom et al., 2025; Nicol et al., 2018; Carnovale et al., 2024; Galling et al., 2016.




