
Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel. Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él. Jugando al fútbol. Cuidando a nuestros mayores. O abriendo negocios. España es de quien la ama y la trabaja. No de quien la avergüenza con declaraciones xenófobas. Francia, nos vemos en semifinales. Que gane el mejor y que pierda el racismo. eldiario.es/132_cc1544