
Diario de guerra
ESTADISTA QUE NO ARRUGA. Nadie debe pensar que Trump retrocede por miedo. En porteño básico que arrugó después del misil de 4 mil kilómetros lanzado desde Teherán contra la islita fortificada. El plazo estricto de cinco días es la táctica obligadamente lúcida que consolida la astucia irreparablemente invencible. Dos días atrás les clavó el ultimátum de las 48 horas para que despejen el Estrecho de Hormuz y dejen a los petroleros navegar en paz. Y cuando aguardábamos el comienzo de la exterminación se produjeron las misteriosas negociaciones que los teócratas islamizados en efecto, ni reconocen. Como si Trump olímpicamente macaneara al universo. Los iraníes tienen ahora la pausa de cinco días para despejar el Estrecho, antes de padecer la violenta ceremonia del final. Porque Trump nunca arruga ni se contradice. Sólo reproduce migajas de tiempo tenso para demostrar la sagacidad bélica del Estadista superior. Ampliaremos.
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