

Asociacion Banquemos al Aeropuerto
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@AsocBanquemos
Asociacion sin fines de lucro, dedicada a fomentar la desregularización de las rutas aereas Trabajamos por la REAPERTURA de el aeropuerto de EL PALOMAR y otros




✈️ Seis años de la pandemia. Seis años sin El Palomar. La gente necesita trabajo, educación, salud. Las decisiones políticas son ahora, no mañana. El Palomar no fue solo un aeropuerto: fue justicia social, fue empleo para miles de argentinos, fue movilidad y oportunidades para millones. Cerrar El Palomar fue cerrar puertas. Abrirlo es abrir futuro. Los 47 millones de argentinos lo vamos a agradecer. #AbranElPalomar @VickyVillarruel @GusDeheza @RicBenedetti @EquipoBanquemos




A mí me enseñaron que el periodismo consiste en hacer preguntas. No como opositor militante, pero tampoco como amigo del poder. Preguntas. Sobre lo que importa. Sobre lo que no cierra. Sobre lo que la audiencia merece entender. Últimamente algunos periodistas arrancan las entrevistas aclarando que van a preguntar “como periodistas K opositores”. Y ahí está la trampa. Porque al plantearlo así instalan una idea peligrosa: que las preguntas incómodas al poder no son periodismo, sino militancia. Que cuestionar a Milei, Adorni o Karina es ser “kuka”. Y eso termina funcionando perfecto para el entrevistado: le permite victimizarse, responder lo que quiere y reforzar el libreto de los trolls que llaman “kuka” o “llorón pautero” a cualquier periodista que pregunte. Curioso método. Se anuncia una entrevista “dura” y termina siendo una sesión de limpieza de imagen. Al final pasa siempre lo mismo: los funcionarios dan entrevistas… a los periodistas que saben que no los van a complicar.

Qué importa de dónde salió? Lo importante es si es cierto o no. Adorni afirmó que el video del avión a Punta del Este surgió de “puertas adentro” del Gobierno lanacion.com.ar/politica/adorn… a través de @LANACION/

En los 2000 yo también creí que habíamos tocado fondo con Carlos Menem: privatizaciones truchas, venta de armas, el Estado convertido en botín de guerra. Pensé que la Argentina había aprendido la lección. No aprendió nada. Llegaron Nestor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner y nos demostraron que el fondo no era un límite… era apenas un escalón más abajo. A Mauricio Macri lo defendí de punta a punta. Lo banqué cuando muchos se escondían. Por eso lo digo sin vueltas: uno de sus peores errores fue sostener con respirador artificial al kirchnerismo. La grieta rendía, el miedo ordenaba, los votos cerraban. Ese cálculo, cómodo, corto, peligroso, nos devolvió a Alberto Fernández y a todo lo que vino después. Hoy veo el mismo libreto repitiéndose. La misma tentación. El mismo atajo: Inflar el miedo. Agitar fantasmas funcionales. Mantener vivo al enemigo correcto. Dicen que “rinde”. Y mientras tanto, lo que de verdad importa crece sin que lo puedan tapar ni con shows judiciales ni con tapas complacientes: #LIBRA, ANDIS, los vuelos de Manuel Adorni, los contratos y licitaciones que rozan a su esposa y su entorno, las explicaciones que no cierran. A Cristina rindiendo cuentas en Comodoro Py no le tengo ninguna pena. La denuncié cuando estaba en la cresta de la ola, cuando hacerlo tenía costo y muchos elegían callar. Verla ahí no me genera dudas. Me genera alivio. La sensación, tan rara en la Argentina, de que, aunque sea tarde, aunque sea incompleto, la Justicia a veces existe. Pero justamente por eso no me distraigo. Porque el truco es viejo: te muestran un enemigo cómodo… para que no mires el problema incómodo. Y ahí es donde la historia se vuelve peligrosa. No se repite por casualidad. Se repite cuando la sociedad decide no ver. Primero justifica. Después relativiza. Al final, naturaliza. Y cuando te querés acordar, ya no es que cruzaste una línea. Es peor: te corriste vos. Te convertiste en lo que juraste combatir. En el que aplaude lo que antes denunciaba. En el que ve conspiraciones donde hay pruebas. En el que defiende lo indefendible… pero con argumentos prolijos. Ahí es donde todo se pudre. Esta vez no. No me van a correr con el “del otro lado son peores”. Ese verso ya lo escuché. Siempre termina igual. La corrupción no entra de golpe. Entra de a poco. Y entra mejor cuando tiene fanáticos. Si olvidamos la historia, no es que se repite. Vuelve más ordenada. Más sofisticada. Más difícil de detectar. Y cuando finalmente la ves… ya no te escandaliza. Te representa. Ricardo Raúl Benedetti

















