Alberto Sierra@AlbertoSierrave
○ Que una periodista llame “costeño fantoche” a un candidato presidencial revela algo más grave que una opinión personal: deja al desnudo un periodismo que se cree árbitro moral, pero actúa como actor político. Un periodismo que sermonea sobre respeto, diversidad y democracia, pero que trata a millones de ciudadanos (los que ven en ese candidato una opción legítima) como inferiores, como masa ignorante, como gente que no merece elegir.
En Colombia el verdadero fantoche no es el costeño que compite; es el periodismo que insulta para intentar seguir imponiendo su versión estrecha del país, seguir decidiendo quién es “serio” y quién no, seguir actuando como dueño del debate público.