La Voz que Lee
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@sefodez_ @RLechowski Gracias!! Si quieres, tienes el capítulo 3 grabado en el canal de Youtube
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@Begodeux @RLechowski Que buen video, magnífico. Pedí el libro hace dos días y espero recibirlo pronto para leerlo.
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El Artesano de la calle Oviedo cap.2 autor Rafael Lechowski #lavozquelee es @Begodeux
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A los 40 años, Franz Kafka (1883-1924), que nunca se casó ni tuvo hijos, paseaba por un parque de Berlín cuando se encontró con una niña que lloraba porque había perdido su muñeca favorita. Juntos buscaron la muñeca, pero sin éxito. Kafka le dijo que se vieran allí al día siguiente y que volverían a buscarla.
Al día siguiente, cuando aún no habían encontrado la muñeca, Kafka le dio a la niña una carta "escrita" por la muñeca que decía: "Por favor, no llores. Hice un viaje para ver el mundo. Te escribiré sobre mis aventuras".
Así comenzó una historia que continuó hasta el final de la vida de Kafka.
Durante sus encuentros, Kafka leía atentamente las cartas de la muñeca, escritas con aventuras y conversaciones que a la niña le parecían adorables.
Finalmente, Kafka devolvió la muñeca (la había comprado). «No se parece en nada a mi muñeca», dijo la niña.
Kafka le entregó otra carta en la que la muñeca escribía: "Mis viajes me han cambiado". La niña abrazó a la nueva muñeca y la llevó feliz a casa.
Un año después, Kafka murió. Muchos años más tarde, la niña, ya adulta, encontró una carta dentro de la muñeca. En la pequeña carta firmada por Kafka estaba escrito:
“Probablemente perderás todo lo que amas, pero al final, el amor regresará de otra manera.”

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El Artesano de la calle Oviedo cap3 @RLechowski @Begodeux es #laVozqueLee
capítulo completo en canal Youtube.
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EL ARTESANO DE LA CALLE OVIEDO cap.3 R.LECHOWSKI @Begodeux es #laVozqueLee youtu.be/qkSHj-bw8fQ?si… a través de @YouTube

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@Lagout13 Deseando que nos cuentes más. Mi mente es muy poco científica y siempre me he sentido fascinada por estos temas, que para mi tienen un punto de misterio. Tu forma de contarlo es muy visual. Me gusta.
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Muchas gracias. Me alegra que te haya gustado.
Yo también creo que aquella expo tuvo algo especial. Recuerdo que el día que me hicieron la tarjeta se reían… y con razón: llevaba un estilo algo extravagante. Los que venían de Barcelona con traje tenían que esperar, y a mí, a los tres días, ya me conocía todo el mundo.
Trabajé en varios módulos: el Coriolis, la convección, la sensación térmica con las bolas de aluminio, mármol y madera, el planeta‑río con termómetros para mostrar el calentamiento, la fuente caótica, el bloque de hielo de 1000×1000×2000 con su grifo goteando… y también la maqueta del delta del Ebro, que se endurecía.
Algún día escribiré sobre todos ellos, cada uno con su historia.
Gracias por recordarlo y por mirar estas cosas con esa mezcla de curiosidad y magia.
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El experimento del jabón con nácar (1999)
Por Lauren
Esto que voy a contar pasó allá por 1999, bajando por la calle Balmes, en Barcelona. Yo iba buscando una tienda donde vendieran jabones, pero no cualquier jabón: necesitaba uno que llevara nácar, porque estaba preparando un experimento para explicar los flujos laminares y turbulentos. Nada de caprichos: era ciencia aplicada, de la que se toca y se ve.
Entro en la tienda con mis pintas de entonces, que eran las mismas de ahora:
1,85 de altura, melena media, barba de faena, chaleco lleno de bolsillos, tejanos cortados por encima de la rodilla y espardeñas de betas.
Vamos, un cruce entre Rambo y un pastor de la Garrotxa.
Con ese estilo me he paseado por España, Inglaterra y París.
En París, subiendo a la Torre Eiffel, una señora se me acerca y me dice:
—Eres catalán.
Y yo sin haber dicho ni una palabra.
—¿Y cómo lo ha sabido?
—Por las espardeñas.
Pero bueno, vuelvo a lo mío.
En la tienda, la dependienta se me acerca muy educada:
—¿Le puedo ayudar?
Y yo:
—Sí, busco un jabón o champú que tenga nácar, pero tengo que abrir los botes. Los que abra, los pago.
Imagínate la escena: yo abriendo botes, oliendo, apretando un poco, leyendo etiquetas…
El de seguridad ya estaba en modo vigilancia total.
Al rato aparece otra, que debía de ser la jefa, y me observa como si yo fuera un experimento más.
Hasta que encuentro uno perfecto.
Lo miro, lo huelo, lo aprieto un poco y digo:
—Este es bueno: raíces y putas.
La jefa me mira como pensando: “Este está más pallá que pacá”.
Y yo remato:
—Necesito veinte de estos. Y los cinco que he abierto también.
Los meto en una bolsa y me voy tan tranquilo al laboratorio.
El experimento: ver los flujos con tus propios ojos
Esto es muy sencillo y muy bonito de ver.
Puedes coger la botella que quieras, las medidas son a tu gusto.
Yo lo hacía así:
1. Preparar la mezcla
En la botella pongo:
- jabón
- agua
y una gota de azul de metileno para ver el nácar
1. Si te pasas, lo opacas.
También sirve azulete del de marcar paredes (bien diluido)
o tinte alimentario de pastelería.
2. Agitar sin hacer espuma
La agito suave, sin prisas.
La espuma tapa las líneas de flujo.
3. Llenar hasta arriba
Cuando ya está bien mezclado, la lleno hasta arriba del todo,
pongo el tapón
y otra vez a agitar.
4. Agitarlo para que dé vueltas dentro de la botella
Lo aguito para que el líquido dé vueltas, para que coja movimiento.
No es para hacer espuma: es para que el fluido empiece a dibujar sus caminos.
La dejo en la mesa…
y ahí empiezan a aparecer las líneas de flujo,
las corrientes internas,
los remolinos,
las capas que se deslizan unas sobre otras.
Todo eso que en los libros es teoría, flechas y fórmulas,
aquí lo ves vivo, moviéndose delante de tus ojos.
Es una maravilla y además muy didáctico:
explica los flujos sin decir una sola palabra.
Y con los años… aquello creció
Con el tiempo, aquel experimento que empezó en una tienda de Balmes lo hizo grande.
Tan grande que acabó en la Expo de Zaragoza, en la exposición de Cambio Climático.
Allí montamos una cubeta rectangular de 1700 x 1000 x 30 mm, vista por dos caras, para que la gente pudiera observar el comportamiento del fluido desde distintos ángulos.
Y no solo mirar: podías manipularla, cambiar la velocidad, acelerar o frenar el movimiento, y ver cómo respondía el líquido.
El flujo era el protagonista.
El flujo moviéndose, estirándose, rompiéndose, pasando de laminar a turbulento.
Un río en miniatura, un océano plano, un mundo líquido obedeciendo a tus dedos.
La gente lo entendía sin fórmulas, sin ecuaciones, sin tecnicismos:
solo mirando cómo se movía el flujo.
Y yo seguía igual:
espardeñas para ir por la calle,
y luego, cuando tocaba montaje o laboratorio, me ponía los zapatos de seguridad.
Pero te digo la verdad:
a las espardeñas les tengo nostalgia.
Han caminado conmigo por ciudades, por experimentos y por historias.




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@Obs3rv4 @caraalshow Se refiere al vídeo de Rosalía disculpándose por lo que dijo sobre Picasso. Dice prácticamente lo mismo que ella.

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"Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos. Ya expulsé a personas que amaba de mi vida, ya me arrepentí por eso. Ya pasé noches llorando hasta quedarme dormida. Ya me fui a dormir tan feliz, hasta el punto de no poder cerrar los ojos. Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que ellos no existen. Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.
Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían. Ya tuve ataques de risa cuando no debía. Ya rompí platos, vasos y jarrones, de rabia. Ya extrañé mucho a alguien, pero nunca se lo dije.
Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar. Muchas veces dejé de decir lo que pienso para agradar a unos, otras veces hablé lo que no pensaba para molestar a otros. Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros. Ya conté chistes y más chistes sin gracia, sólo para ver a un amigo feliz. Ya inventé historias con finales felices para dar esperanza a quien la necesitaba. Ya soñé de más, hasta el punto de confundir la realidad. Ya tuve miedo de lo oscuro, hoy en lo oscuro me encuentro, me agacho, me quedo ahí.
Ya me caí muchas veces pensando que no me levantaría, ya me levanté muchas veces pensando que no me caería más.Ya llamé a quien no quería sólo para no llamar a quien realmente quería. Ya corrí detrás de un carro, por llevarse lejos a quien amaba. Ya he llamado a mi madre en el medio de la noche, huyendo de una pesadilla. Pero ella no apareció y fue una pesadilla peor todavía. Ya llamé a personas cercanas de "amigos" y descubrí que no lo eran... a algunas personas nunca necesité llamarlas de ninguna manera y siempre fueron y serán especiales para mí...
No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón! No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente! No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira, no sé volar con los pies en la tierra. Soy siempre yo misma, pero con seguridad no seré la misma para siempre!"
Clarice Lispector

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