
Doctor Carlos Salvador
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Quienes hoy hablan de “genocidio” en Gaza ignoran un principio básico del derecho internacional: no existe genocidio sin intención de exterminio. Esa intención simplemente no está demostrada en el caso de #Israel, pues simplemente no existió, no existe ni existirá nunca. El 7-10 no fue un “episodio”, fue una masacre: familias enteras asesinadas, bebés quemados, mujeres violadas, civiles masacrados por una organización que declara abiertamente su objetivo de destruir a Israel. #Hamas no es un actor político convencional. Es una organización cuya ideología incluye el exterminio de judíos y la destrucción del Estado de Israel. Ese es el punto de partida que muchos, entre ellos los que me denuncian en #Uruguay, eligen ignorar y borrar. La guerra en Gaza no comenzó en el vacío. Comenzó tras una masacre. Y en ese contexto, Israel libró una guerra contra una organización terrorista que opera desde el seno de la población civil a la que gobierna. El uso del término “genocidio” en este contexto no es jurídico: es político. Es una distorsión del lenguaje del derecho internacional para convertirlo en un arma de propaganda. El derecho internacional es claro: incluso en guerras brutales con miles de víctimas civiles, lo que define genocidio no es el número de muertos, sino la intención sistemática de exterminar a un pueblo. La población en Gaza se multiplicó por más de 5 veces desde el establecimiento de Estado de Israel en 1948. Decir que Israel tuvo la intención sistemática de exterminar al pueblo en Gaza es absolutamente ABSURDO. Lo que existió fue una guerra asimétrica contra un enemigo que se mimetiza e incrusta deliberadamente entre civiles para maximizar su propia protección y apalancar su propaganda contra nosotros… que último que le interesa a ese enemigo son los Derechos Humanos de su población civil en Gaza. La tragedia civil en Gaza es a mi entender real, pero tragedia no es sinónimo de genocidio. Confundir ambos conceptos es una degradación del lenguaje moral y jurídico. Mientras tanto, gran parte del debate en Latinoamérica ignora un hecho incómodo: quienes hoy acusan a Israel falsamente de atrocidades en #Gaza, guardaron silencio cuando la masacre del 7-10 era celebrada, y en muchos casos relativizaron la masacre. Esto forma parte de una inversión moral muy peligrosa: el agresor desaparece del relato, y el Estado atacado (Israel) se convierte automáticamente en culpable absoluto. La guerra puede ser criticada. La crítica es el motor de una democracia. Pero acusar de genocidio sin probar intención no es crítica: es acusación flagrante que elimina cualquier posibilidad de análisis serio. El resultado es una narrativa donde Israel es deshumanizado, mientras una organización que proclama la eliminación de judíos es tratada como actor político legítimo. No te dejes engañar! Eso no es derecho internacional. Es política disfrazada de moral. Y cuando el lenguaje se distorsiona así, el concepto de genocidio —el más grave del derecho internacional— deja de significar lo que significa. La denuncia contra mi persona, no es más que un aporte más, a la industria de las mentiras contra Israel. El PIT CNT y las “organizaciones sociales” que la firman, son agentes verticalistas para propagar dicha industria, como instrumento de una agenda global que pretende destruir a Israel, destruyendo así a la trinchera de Occidente… al tiempo que desvían la atención de los desafíos que la política nacional sí podría solucionar. En otras palabras, desde su perversión ideológica, me señalaron como chivo expiatorio. Buenas noches a todos y todas, Roni




















Por esto hay que prohibir el mate en transporte público. País roñoso



El Presidente @JMilei proclama que Israel es el bastión de Occidente, advierte que su caída sellará el fin de la civilización y denuncia la alianza entre izquierda radical y terrorismo islamita como el nuevo antisemitismo, exigiendo acciones concretas con voluntad política: “Tengamos presente esto: Israel es el bastión de Occidente. La pelea contra Israel, si Israel cayera, luego viene Occidente. Debemos defender la posición de Israel desde un lugar moral porque es una causa justa, pero si no quieren entenderlo como una causa justa, habría que entenderlo como una cuestión utilitaria. Si se llevan puesto Israel, se van a llevar puesto Occidente. Por ende, no solo tenemos que defender a Israel por una cuestión utilitarista, la tenemos que defender por sobre todas las cosas porque es una causa noble y no podemos bajar los brazos, porque en esa batalla se van a llevar puesto Occidente”.

















