Cuando me salí, no pararon de hacer referencias mías y muy graves. Como cuando el imbécil de tu papá postizo se atrevió a decir que yo era como “un niño que entró a una escuela a matar a todos, para después suicidarse” o tú llamándome “Chanclas” cada que podías. Acá, en la vida real, no tienes una producción que te cobije o le ponga música bonita de fondo a tus corrientadas. Acá, ya no hay una Jefa que solape tu constante forma de violentar a los que te rodean. Acá afuera es imposible esconder tu notable falta de educación y te aviso que hablaré de ti y lo vulgar que eres cada que se me antoje, así que bloquea todo lo tenga que ver conmigo porque lo que no gané en forma de premio, lo voy a ganar hablando de ti y tu equipito de cagada.