
Esto que pasó en Luzu muestra lo rota que está nuestra sociedad. Santi Talledo contó que se tomó un Uber manejado por un jubilado de unos 70 años. El hombre estaba tan agotado, que se quedaba dormido al volante, al punto de ofrecerle a Santi que manejara porque no podía más del sueño. Un tipo de 70 años manejando 14 horas para poder llegar a fin de mes debería generar empatía inmediata. Pero no. Salvo Garabal, nadie se detuvo un segundo a preguntarse por qué un hombre de 70 años tiene que llegar a ese extremo. A todos les indignó más que el chofer tuviera sueño que lo que lo llevó hasta ahí.



