Flavio Pivaral@flaviopivaral
"Sin respeto al voto, no hay democracia."
Aunque ninguno de los dos partidos políticos actuales me representan, mi deber como ciudadano guatemalteco es respetar el voto de la mayoría. Y eso implica que, aunque esté en desacuerdo en la oferta política, debo de velar por la democracia.
Como cristiano evangélico, mi responsabilidad es doble: una responsabilidad civil, terrenal, y otra como ciudadano del Reino de Dios. Y ese no es un antagonismo, sino un camino que debe de reconciliarse en el mensaje esperanzador del Evangelio.
No se puede sesgar a nadie por discurso religioso en su derecho a voto libre y consciente, y no se puede irrespetar el derecho que constitucionalmente se tiene para elegir y ser electo manipulando la ley.