
No le gustaba pagar impuestos, pero ahora le encanta vivir de ellos. Criticaba los excesos de otros, pero ahora le fascina tener los suyos. Odiaba a los países capitalistas, pero ama vacacionar en ellos. Se manifestaba en la calle como porro aludiendo a su libertad de expresión, pero obligó a un ciudadano a pedirle disculpas públicas. Noroña debe entrar en el top tres de políticos las despreciables, zánganos, hipócritas, imbéciles y apestosos de la historia de México.


























