Pedro Carvalho@pedrocarvalhoTW
No culpes a la IA. El ataúd lo hemos construido entre todos
Esta semana varios medios digitales han anunciado cierres. Fórmula TV, portales de Webedia, proyectos con veinte años de historia... El diagnóstico oficial es que Google y sus resúmenes de IA se quedan con el tráfico y no lo derivan a las webs. La IA mata los medios.
Es verdad. Pero es la mitad de la verdad y no hay mayor mentira que una verdad a medias.
Internet existía antes de Google. Yo llevo por aquí desde 1995. Y creedme, había webs, había comunidades, había gente que navegaba de link en link y descubría cosas... No era perfecto, pero era un ecosistema con cierta lógica propia.
Pero un día llegó Google y cambió las reglas (más bien las reventó). Y los medios, los blogs, los proyectos digitales aceptaron las nuevas reglas sin apenas resistencia. Si Google premiaba longitud, escribían tochos tan largos como innecesarios. Si premiaba ciertas palabras clave, las repetían hasta el agotamiento. Si premiaba la velocidad de publicación, publicaban más rápido aunque tuvieran menos que decir.
Y es así como el SEO dejó de ser una herramienta y se convirtió en una forma de rendición incondicional.
Durante años hemos convivido con webs que necesitan diez páginas para responder lo que cabe en dos líneas, con artículos escritos para el algoritmo, no para el lector, con contenido que existe única y exclusivamente para posicionarse, no para informar. Google no incentivaba la calidad, sino la obediencia a sus reglas. Y nadie dijo nunca "no", porque era un ecosistema que beneficiaba a todos (menos al lector).
Mientras tanto, por mil razones, la mayoría del público dejó de navegar. Hace años que para una parte enorme de la población, internet son dos o tres aplicaciones, TikTok, Instagram, X... Entran, consumen, salen... El tráfico web orgánico ya era una especie en extinción antes de que ChatGPT o cualquier otra IA apareciera en el horizonte.
El modelo llevaba años dando señales de agotamiento, pero nadie quería verlas porque el negocio publicitario seguía funcionando... más o menos. Hasta que dejó de funcionar.
Y entonces llegó la IA
La inteligencia artificial no ha roto nada que no estuviera ya roto. Ha sido el último optimizador de un sistema que ya tenía grietas estructurales. Si Google puede responder directamente en el buscador es porque durante años le entregamos todo el contenido necesario para hacerlo, con buena letra y sin condiciones.
Lo que me parece triste no es que la IA haya llegado. El modelo Google siempre me repugnó, hasta el punto de que preferí no poner publicidad en mis webs antes que entrar en ese juego. Lo realmente triste es que había contenido genuinamente valioso en ese ecosistema, proyectos serios, trabajo real, blogs y webs que trataban de publicar cosas útiles de verdad, aunque el algoritmo solo les diera las migajas. Esas webs también se hunden, pero no por culpa suya, sino porque estaban construidas sobre los mismos cimientos frágiles que el contenido basura.
Sí, basura, porque llamar basura al contenido hecho por IA y no llamárselo a aquellos que subían cosas del tipo "la increíble noticia que te dejará sin habla. Link aquí" es, cuanto menos, hipócrita.
La pregunta que nadie hace en voz alta es ésta. ¿Qué habría pasado si los medios digitales hubieran construido una relación directa con su audiencia en lugar de depender de Google para existir? Sin el "gratis total" que luego de gratis no tenía nada porque nos inundaban de cookies y ventanas emergentes con anuncios.
Algunos lo hicieron. Newsletters, comunidades de pago, suscriptores directos... Son los que mejor están aguantando. Los demás pusieron todos los huevos en la cesta de un intermediario que nunca les debió nada.
Y ahora ese intermediario ha encontrado la manera de no necesitarlos.
Llevo años defendiendo algo que llamo el "Netflix de los medios". Es absurdo pedirle al lector que suscriba con El Mundo, con El País, con ABC por separado. Nadie lo hace con más de un medio o dos, y los que lo intentan acaban cancelando a los tres meses. Una suscripción única, tarifa plana, reparto de ingresos por consumo real. Mejor para el lector, mejor para los medios, mejor para todos. Pero el egoísmo y la cortedad de miras de las editoriales han impedido que ocurra. Cada una prefiere morir sola antes que sobrevivir juntas.
La IA es el clavo, sí, pero solo uno más. El ataúd lo construimos entre todos.