Gustavo Petro@petrogustavo
Un economista debe decir la verdad.
Recortes hemos hecho dos veces: uno por 12 billones y otro por 16.
Vendrá otro por 16.
Estos recortes suman 44 billones de pesos corrientes del gobierno. Claro que pudieron ser dinero en beneficio del pueblo, pero me equivoqué en la escogencia de Ocampo
Solo comparar el recorte con los gastos innecesarios generados por Duque/Ocampo o los ingresos pérdidos por la Corte constitucional y el Congreso, muestra que el déficit fiscal no debería existir
Pregunta: ¿Cuánto es el gasto artificial del subsidio a la gasolina, formado por Restrepo en el gobierno Duque y seguido por Ocampo?: 70 billones.
¿Cuánto es lo que hemos pagado por endeudamiento de corto plazo con el FMI?: 16 billones, cuánto en opción preferencial de energía: 6 billones
Cuánto cuesta el adelanto de impuestos hecho por Ocampo en el año 2023 y que desfinanció el 2024, y que, tiene razón, fué muy torpemente medido por Reyes, y, ¿qué representa el primer recorte de cerca de 5 billones de pesos anuales de la mitad de la reforma tributaria del 2022?. Esta es la mayor irresponsabilidad de la mayoría de la Corte Constitucional al seguir a Ibañez y el magistrado Reyes en su modelo plutocratico: 5 billones anuales.
La corte constitucional decidió permitir la deducibilidad de regalías en las empresas del carbón y petróleo y subsidiar las fortunas del sector económico más poderoso, y continuó haciendo lo mismo con el hundimiento de la emergencia económica.
En el año 2024, empezó el crecimiento del déficit y su mecanismo de crecimiento especulador de la deuda a través de la tasa de interés. La caída del déficit fue solo un artificio construido por Ocampo adelantando la tributación del año 2024.
Solo hay que restar del endeudamiento del gobierno, el gasto por pago de la deuda y nos daremos cuenta, que si hubiéramos tenido a un Ocampo, y una Corte más comprometidas con el pueblo, no habría crecido el déficit fiscal.
Los recortes los hemos hecho, pero no superan la insana política económica de Banco, la Corte y Restrepo y Ocampo
La respuesta del gobierno hecha con la emergencia económica, después del hundimiento de dos leyes de financiación por el Congreso, ha sido muy sensata.
Este análisis no es para llorar sino para actuar.
La incidencia de lo hecho por el Banco de la República no perjudica por ahora los ingresos laborales. Los trabajadores tienen 23% de incremento que y si la inflación esperada, concepto no científico del Banco de la República, es 6% dejaría un crecimiento real del salario del orden de 17% real.
Esto es solo la primera fase. La deuda seguirá creciendo por la elevación de las tasas de interés interno y puede desatar la ansiedad del capital especulador, aumentando más el costo de endeudarse para pagar la deuda; al disminuir la ganancia del capital productivo, y al disminuir el empleo, se puede presentar una crisis del trabajo productivo y de la economía, impulsada por la tasa de interés y el capital especulativo, crisis que comienza en los bancos.
El gobierno por ahora puede responder de varias maneras: el recorte de gasto no se hace ni en el gasto ni en la inversión social. No se hace tampoco en los gastos de seguridad y defensa.
Una subida de aranceles debe ir hacia sectores de la agroindustria alimentaria y aparatos domésticos que no hagan parte de la canasta familiar.
El endeudamiento del gobierno debe buscar siempre la deuda más barata y pagar la más cara o de corto plazo.
La reducción de la inversión pública en infraestructura y privada nos lleva a la vulnerabilidad económica más grande.
Solo a partir de la decisión popular se podrá invertir la tendencia recesionista implantada, sin prejuicio de la gente pobre y que trabaja, se trata de elegir un nuevo congreso. La Constituyente buscará la garantía de los derechos fundamentales de la población que ya se han presentado en educación, salud y pensiones.