
Corrupcionaldia
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Corrupcionaldia
@Corrupcionaldi2
Somos ANTICORRUPTIVOS
Brooklyn, NY Katılım Mayıs 2020
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ICE HSI and its partners repatriated 26 ancient artifacts to the Hellenic Republic of Greece during a ceremony at the Embassy of Greece in Washington, D.C. April 23.
This marble torso of Asclepius, ancient Greek god of medicine and healing from the 1st or 2nd century, which stands 40 inches tall, was among the repatriated artifacts. Law enforcement seized it following an HSI and CBP investigation.
🔎See more repatriated objects and learn more in our newsroom: ice.gov/news/releases/…

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ICE encountered Dipakkumar Ghelani, an Indian national illegally present in the United States, at the Duval County Pre-Trial Detention Facility April 16.
🔎One of ICE’s 287(g) law enforcement partners, the Florida Highway Patrol, arrested Ghelani on a felony warrant for trafficking drugs with an estimated street value of over $13 million.
📰Learn more in our newsroom.

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Si el presidente es Cepeda, nos espera un nuevo tormento, con dos IVANES, uno mordisco y el otro CEPEDA...! NOS JODIMOS..!! @El_Universal_Mx @petrogustavo @nytimes @realDonaldTrump

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Así se hace una buena WELLCOME..!!
Ladrones Siendo Domad🐀s@plomoterap30
|| Festival de plomo Ladrones intentaron entrar a robar, y el dueño salió a darles la bienvenida
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#Politica Esta es nuestra fauna política: un teatro de uñas afiladas frente a las cámaras y abrazos discretos detrás de las cortinas. Se insultan en público, se denuncian con estridencia, se lanzan dardos en redes sociales y convierten cada diferencia en espectáculo. Pero basta que se apaguen los micrófonos para verlos sentados en la misma mesa, comiendo del mismo plato, repartiéndose favores, cuotas y silencios.
Lo que para el ciudadano parece una guerra sin tregua, muchas veces no es más que una coreografía cuidadosamente ensayada. La pelea vende titulares, polariza electores y entretiene a una sociedad cansada. Mientras la gente discute por ellos en las calles y en internet, ellos negocian entre servilletas lo que realmente importa: contratos, alianzas, puestos y supervivencia.
No hay ideología que resista cuando aparece el presupuesto. No hay discurso moralista que sobreviva al aroma del poder. Quienes ayer se llamaban corruptos, hoy se llaman “colegas”; quienes prometían cárcel, hoy comparten mantel; quienes juraban limpiar la casa, terminan administrando la misma podredumbre.
Y así transcurre el país: el pueblo dividido y la clase política reunida. La ciudadanía indignada y ellos brindando. Los votantes defendiendo colores, mientras los dueños del circo cambian de camiseta según la conveniencia del día.
Por eso no extraña el desencanto. No es apatía: es hartazgo. Porque cuando la política se convierte en cofradía de oportunistas, la democracia se marchita y la confianza pública se vuelve ceniza.
Esta no es una disputa entre adversarios. Es una sociedad entre simuladores. Una partida de bandidos y bandidas que descubrió hace tiempo que pelear en público y pactar en privado sigue siendo un negocio rentable. @VickyDavilaCol @AngelicaLozanoC
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#Cartagena Cuando la política cruza la línea: imputan cargos por presunto complot contra Gloria Estrada en Cartagena
@ConcejoCTG @PGN_COL
@FiscaliaCol @petrogustavo
Cartagena vuelve a mirar de frente uno de los episodios más oscuros y vergonzosos de su historia política reciente. Lo que durante años fue denunciado como una posible persecución con tufillo de montaje, hoy adquiere una dimensión judicial mucho más grave: la Fiscalía General de la Nación imputó cargos al concejal Pedro Aponte, al exalcalde local Andy Reales y a otras tres personas por su presunta participación en una operación criminal dirigida contra Gloria Estrada.
No se trata de una simple disputa política. Lo que describe el ente acusador es, de comprobarse en juicio, una maquinaria de poder degradada hasta niveles alarmantes: cohecho por dar u ofrecer, cohecho propio, falsedad ideológica en documento público y fraude procesal. Delitos que no solo comprometen nombres propios, sino que hieren de manera directa la credibilidad institucional de Cartagena.
Un supuesto montaje con droga y arma: el abismo moral
Según la investigación, los implicados habrían participado en una estrategia para inducir al error a las autoridades mediante la presunta siembra de un kilo de cocaína y un arma de fuego en el vehículo donde se transportaba Gloria Estrada junto a su pareja y otra persona.
Si estos hechos se prueban, no estaríamos ante una jugada política agresiva, sino ante una modalidad de terrorismo reputacional con uso instrumental del Estado. Sembrar evidencia para destruir a un adversario equivale a prostituir la justicia, manipular la fuerza pública y convertir el aparato institucional en arma de persecución.
Eso no es política. Eso es corrupción con cálculo.
El retén no habría sido casualidad
La Fiscalía sostuvo que el procedimiento policial realizado en el barrio Manga no habría sido producto del azar, sino la ejecución precisa de un plan previamente coordinado.
Es decir: una supuesta operación diseñada para golpear donde más duele en la vida pública moderna —la honra, la imagen y la viabilidad electoral.
En una democracia sana se confrontan ideas. En una democracia enferma se destruyen personas.
Cartagena merece algo mejor
Este caso revela una pregunta incómoda: ¿cuántas guerras políticas en Cartagena se han librado con trampas, expedientes oscuros, rumores fabricados o alianzas subterráneas?
Durante demasiado tiempo, sectores del poder local han confundido liderazgo con intriga, estrategia con conspiración y competencia electoral con aniquilación del contrario.
La ciudad no necesita operadores del miedo. Necesita servidores públicos.
Presunción de inocencia, pero máxima gravedad
Los procesados no aceptaron cargos, y como corresponde en un Estado de derecho, conservan intacta su presunción de inocencia. Será la justicia quien determine responsabilidades.
Pero una cosa ya es evidente: que hechos de esta naturaleza lleguen a estrados judiciales demuestra el nivel de deterioro ético al que puede descender la política cuando pierde toda frontera moral.
Cartagena no solo debe esperar sentencias. Debe exigir depuración. Porque cuando la ambición se mezcla con el delito, pierde la víctima inmediata… y pierde toda la ciudad.
BANDIDOS..!!!

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In Buffalo, New York, a racist man and his son called a Black employee at a Family Dollar worker a “monkey,” provoking him and telling him to come outside with them.
The racists quickly realized they were no longer hiding behind a keyboard, and that out in the real world, being racist trash has consequences. What do you think bout that..? @nypl @nypost @NYAuxWBTB @NYPAuthority @nytimes
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El denuncismo como escenario: una lectura psicológica del protagonismo político
#Opinión
Dr. Robinson Torres Pardo
En las democracias modernas, la denuncia ciudadana cumple una función esencial: vigilar al poder, exigir transparencia y recordar que ningún gobernante está por encima del escrutinio público. Sin embargo, existe una diferencia sustancial entre el control legítimo y la denuncia convertida en espectáculo permanente. Cuando señalar se vuelve rutina, cuando acusar se transforma en método de presencia constante, conviene mirar más allá de la superficie política y adentrarse en el terreno de la psicología humana.
Sigmund Freud sostenía que buena parte de la conducta humana está impulsada por deseos no siempre reconocidos por el propio sujeto. Bajo esa óptica, quien afirma no buscar poder puede, sin advertirlo plenamente, buscar otras formas de dominio: atención, influencia, centralidad simbólica o reconocimiento social. No toda ambición necesita un cargo público; a veces basta con ocupar el centro de la conversación.
Alfred Adler desarrolló la idea de la “voluntad de poder” como impulso compensatorio. Según Adler, algunas personas intentan superar sentimientos de inferioridad mediante conductas de superioridad moral o pública. En política esto puede traducirse en la necesidad de presentarse como el vigilante incorruptible, el fiscal permanente, el único capaz de ver lo que otros callan. El aplauso ciudadano opera entonces como una recompensa emocional.
Carl Gustav Jung habló de la “sombra”: aquellos rasgos internos que proyectamos en otros. No pocas veces quien combate obsesivamente la corrupción, la vanidad o la manipulación termina construyendo una identidad dependiente del enemigo que denuncia.
Sin adversario visible, su personaje pierde fuerza. Así, el gobernante de turno deja de ser solo un funcionario criticable y se convierte en pieza necesaria del drama personal del acusador.
Desde la psicología conductual, B. F. Skinner explicaría este fenómeno de forma sencilla: toda conducta reforzada tiende a repetirse. Si cada denuncia genera titulares, seguidores, entrevistas, viralidad o protagonismo, la mente aprende rápidamente que confrontar produce recompensa. Se denuncia entonces no solo por convicción, sino porque el sistema premia hacerlo.
Erich Fromm advirtió que muchas personas prefieren escapar de la libertad refugiándose en roles rígidos. Uno de esos roles puede ser el del “perseguidor del mal público”, figura aparentemente noble pero psicológicamente cómoda: divide el mundo entre puros e impuros, entre héroes y villanos, entre quien acusa y quien merece ser acusado.
En la esfera local, cuando ciertos actores hacen de la denuncia un oficio permanente contra cada alcalde de turno, la ciudadanía tiene derecho a preguntar si estamos ante control democrático genuino o ante una estrategia de vigencia política.
No se trata de descalificar toda crítica, sino de examinar sus patrones: ¿por qué siempre desde el escándalo?, ¿por qué siempre desde la personalización?, ¿por qué la necesidad constante de estar en escena?
La psicología política enseña que el ser humano rara vez persevera durante años en una conducta sin obtener algo a cambio.
Ese “algo” no siempre es una candidatura. Puede ser notoriedad, influencia, sensación de importancia, pertenencia grupal o simple gratificación narcisista.
Porque a veces no se busca la alcaldía.
A veces se busca algo más poderoso: que nadie pueda hablar de la ciudad sin mencionar al denunciante. @daulaw @juanyacaman @AGonz_212 @dumek_turbay @petrogustavo @ELTIEMPO @elespectador @jassireljach @

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Álvaro González Álvarez’s Obsession with Dumek Turbay: A Psychological Reading of Political Fixation
#Opinion
In a democratic debate, criticism of those in power is not only valid—it is necessary. Healthy societies require vigilant voices, firm dissenters, and citizens who demand accountability. But there is a clear line between legitimate political oversight and personal fixation turned into a communication routine. When a single public figure overwhelmingly occupies someone’s emotional and intellectual center, the phenomenon deserves a deeper look.
That seems to be reflected in the public conduct of Álvaro González Álvarez toward Dumek Turbay. Much of his narrative keeps returning to the same name, the same adversary, the same focal point. Everything appears to lead back there: criticism, interpretations, suspicions, accusations, insinuations, and collateral attacks against those around the mayor of Cartagena.
From the perspective of behavioral psychology, this type of pattern is often described as single-subject fixation: a person organizes a significant portion of their mental energy around one target. It does not necessarily imply clinical pathology, but it does suggest a repetitive thought dynamic in which the antagonist becomes the permanent center of attention.
There is also a component of cognitive rumination: returning again and again to the same conflict, reinterpreting everyday events through a single emotional lens. Put simply, everything ends up connected to the adversary. What would be an isolated issue for others becomes, for the person who constantly ruminates, fresh proof of their preexisting narrative.
There is also a common phenomenon in the digital age: attention reinforcement. Social media rewards scandal, confrontation, and outrage. Every aggressive post generates reactions, comments, and echo among followers. That stimulus can turn criticism into habit, and habit into communicative dependency.
The paradox is striking: the person who seeks to fight another ends up symbolically subordinated to them. They mention them every day, think about them constantly, and make them the center of gravity of their discourse. They no longer control their own agenda; their agenda is dictated by the very person they claim to reject.
Another typical sign is the expansion of conflict. It is not only the main figure who is questioned, but also anyone who greets them, accompanies them, interviews them, or fails to criticize them harshly enough. The circle of suspicion widens until it becomes indiscriminate. When that happens, criticism loses precision and becomes an atmosphere of hostility.
In terms of public perception, the effect is often the opposite of what was intended. Excessive repeated attacks can turn the target into a victim, strengthen them politically, or create fatigue among the audience. People can tell the difference between serious oversight and personal persecution.
Cartagena needs substantive debates about public safety, mobility, jobs, tourism, public services, and urban development. It needs numbers, arguments, proposals, and responsible oversight. It does not need personal crusades where one single figure absorbs all the energy of public debate.
Criticizing power is a right. Living psychologically tied to the power one criticizes is something else entirely.
And when someone cannot stop talking about another person, perhaps the real ruler is not sitting in city hall, but inside their own mind. @estoescambio @juancpuello @El_Universal_Mx @nytimes @nypl @washingtonpost @BostonGlobe @juanyacaman

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NO AGUANTÓ EL CONTRAATAQUE Y AHORA LLORA
ÁLVARO GONZÁLEZ: EL VIEJO PROBLEMÁTICO QUE METIÓ AL MINISTERIO DE COMUNICACIONES EN UNA TUTELA COMO SI FUERA CULPABLE DE QUE LE DIJERAN CALUMNIADOR.
El MinTIC le respondió: “Usted no sabe lo que hace”
Demandó hasta al MinTIC porque un portal le respondió en la cara lo difamador que es. La tutela se le está desmoronando. El que siembra vientos, cosecha tempestades.
Dicen por ahí que cuando usted va pa’ viejo, con problemas y con la moral por el suelo, quiere llevarse a todo el mundo por los cachos con tal de darse a conocer o hacerse la víctima.
Ese es Álvaro González.
Este sujeto, que se la pasa escribiendo columnas llenas de odio desde el exterior (porque ni siquiera vive en Colombia), dedicó los últimos meses a calumniar a periodistas, dueños de medios y comunicadores diciendo que los contratos OPS con la Alcaldía y la Gobernación son “pago del silencio”.
Nos incluyó a nosotros en un listado. Dijo que éramos “micrófono alquilado”. Publicó nuestros nombres y contratos como si fuéramos delincuentes.
¿Y qué pasó cuando un portal le respondió en la cara y le dijo todo lo que es? No aguantó.
La jugada más bruta del año
El señor Álvaro González, creyéndose más vivo que nadie, interpuso una acción de tutela contra este portal y contra mí personalmente. Pero no contento con eso, metió a medio gobierno: Alcaldía, Gobernación, Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), Superintendencia de Industria y Comercio, y hasta Meta Platforms (la casa de Facebook).
¿La razón? Según él, porque atentamos contra su “honra y buen nombre”.
O sea: él calumnia por meses, señala con nombres y apellidos, publica listados enteros de periodistas, dice que somos “vendidos” y “silenciados”, y cuando le responden con la misma moneda, corre a la tutela como un niño llorón.
Lo más hermoso de todo esto es que el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones ya contestó.
Traducción: “Señor González, ¿usted qué cree que hace este Ministerio? ¿Arreglar peleas de viejos enojados? Nosotros no tenemos nada que ver con sus berrinches. No aguantó el contraataque
Este es el perfil del señor González:
Acción Reacción
Publica listados con 38 nombres de periodistas "Eso es periodismo independiente"
Dice que los contratos OPS son "pago del silencio" "Estoy denunciando la corrupción"
Desea que "arde Troya" y que "le pase algo a alguien" "Es una expresión legítima"
Le responden y le dicen calumniador CORRE A PONER TUTELA
¿Qué pasó, Álvaro? ¿No aguantó que le devolvieran su propia medicina?
Usted pasó meses pegando. Pero cuando le duele, llora. Usted señala a 38 personas por nombre, pero cuando una de ellas se defiende, se ofende.
Eso no es coherencia. Eso es ser un viejo llorón con título de Ph.D.
Lo que viene
La jueza ya negó la medida provisional (o sea, no ordenó retirar nada de lo que publicamos). El MinTIC pidió ser desvinculado. La Alcaldía y la Gobernación seguramente harán lo mismo.
La tutela de Álvaro González se está desmoronando sola.
Y mientras él llora en un juzgado, nosotros seguimos publicando la verdad: que este señor es un calumniador financiado con plata de GoFundMe que no aguanta que le devuelvan los golpes.
Conclusión
Señor Álvaro González:
· Usted calumnió primero.
· Usted señaló con nombres.
· Usted deseó violencia.
· Usted metió al Ministerio TIC en su berrinche como un viejo desesperado.
Y ahora, cuando le responden, llora.
No sea bruto, señor González. La justicia no es pa' llorones. La justicia es pa' gente de verdad. Y usted, desde el exterior, sin pisar Cartagena, no es más que un detractor profesional que no aguantó el contraataque.
#ÁlvaroGonzálezLlorón #NoAguantóSuPropiaMedicina #ElMinTICLeDijoQueNo #LaTutelaSeLeCayó
@agonz_917

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