
César Oteo
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Por si o por no... Geuna, pediste permiso? Mesaza





AL FINAL LOS QUE HABLABAN DE LA RESTRICCIÓN EXTERNA TENÍAN RAZÓN. Cuando crecí estudiando economía la mayoría de los economistas hablaban de “la restricción externa”: que era que Argentina enfrentaba una pared en su capacidad exportadora que condicionaba todo: le impedía crecer y la llevaba a crisis recurrentes. A mí siempre me pareció que no podía haber boludez más grande: Japón, Polonia, Corea, en fin, muchísimos países habían crecido con un boom de exportaciones. ¿Por qué Argentina no podía ser uno de ellos? Pero escuchando el otro día a @HoracioMarin_ok decir que Argentina en unos años exportará 1 millón de barriles de petróleo (casi el 50% de las exportaciones de 2024) me cayó la ficha y me di cuenta que tenían razón. Que habíamos vivido décadas sin capacidad alguna para generar exportaciones en serio. Pero también vi con la misma claridad que esa restricción externa no era el producto de una inevitabilidad histórica sino el producto que las políticas que habíamos implementado. Nuestros defaults permanentes horadaron la confianza en el país, espantando las inversiones en energía y minería. Bueno, de hecho, la Ley de Glaciares directamente prohibía la minería. La Ley de Tierras prohibió la inversión extranjera en economías regionales, riego, industria láctea y forestación. La Ley de Cabotaje destruyó la flota naviera y aumentó el costo de la logística, lo mismo que la prohibición de los bitrenes (ambas concesiones a camioneros). Se prohibía exportar ganado en pie. Se hizo antieconómica adrede la exportación de cueros. Se prohibió que empresas argentinas puedan vender sus productos en Amazon prohibiendo la exportación postal. Se prohibió la acuicultura. Podríamos seguir y seguir. Todo aquello en lo que somos buenos lo prohibimos o dificultamos. Habíamos hecho lo posible y lo imposible para que no se pueda exportar. Al final los que pensaban que había una restricción externa tenían razón. Ahora bien. El tema es que se hace con eso. Los que propugnan la idea de la restricción externa, lo toman como un facto de la realidad. Y entonces proponen bajar los sueldos (devaluación) para compensar esas dificultades. Sugieren también restringir las importaciones para acomodarlas a nuestra pobre capacidad exportadora. Un círculo vicioso: cuanto más te cerrás menos competitivo sos. Si un productor de maquinaria agrícola tiene que pagar 5 veces el neumático ya lo sacaste de la cancha. Así que las propias soluciones empeoraban la situación. Solo quedaba la devaluación que era una manera de “disciplinar” el salario a lo que verdaderamente se podía pagar. Vamos chicos, crezcan, asuman su realidad, nos decían. Y si veían que subían los salarios en dólares se asustaban: para ellos la restricción externa llegaría más pronto que tarde para volvernos a la realidad. Sin embargo, el enfoque del presidente @JMilei y de este gobierno es el opuesto. No queremos salarios de Haití, sino que queremos la productividad y los salarios de Japón y Polonia. Y como la restricción externa es de factura propia, apuntamos los cañones a destruirla. Es un trabajo difícil, tedioso, pero imprescindible. Doy un par de ejemplos: Respetamos los contratos de deuda para que haya confianza en el respeto a la propiedad en el país, condición necesaria para destrabar las inversiones grandes. El millón de barriles que decía @HoracioMarin_ok, que por sí solo aumentarían las exportaciones un 50%, ni siquiera tiene en cuenta el gas, que es lo realmente importante. Reformulamos la Ley de Glaciares para que pueda haber minería en el país. Podría sumar 60.000 millones de exportaciones (lo que exporta Chile). La derogación de la Ley de Tierras abre las inversiones en riego, economías regionales y la foresto industria en todo el país. 10.000 millones de inversiones solo en Corrientes que según me dijo su gobernador podría duplicar el PBI de la provincia en unos pocos años. La reforma de la Ley de Cabotaje abarata costos. Entre otras cosas permitirá que la industria forestal misionera sea competitiva en todo el mundo, que las arenas entrerrianas lleguen a Rio Negro sin matar gente en las rutas, que toda la producción del norte del país gane al menos un 8% de rentabilidad. También destrabará la inversión en puertos en todo nuestro litoral (fluvial y marítimo). Nos integramos al mundo con el tratado con EEUU y UE, ganando acceso y permitiendo el crecimiento exportador de toda nuestra economía. Abrimos la economía abaratando los insumos necesarios para la exportación. Abrimos el camino para la acuicultura en el mar, que aportaría un 20% más a las exportaciones. Permitimos la importación de bienes de capital usados, permitiendo saltos de calidad en nuestra maquinaria, en algunos casos, de 50 años. Cambiamos el régimen de propiedad intelectual en semillas que permitiría aumentos de productividad en trigo, soja y productos regionales. La producción de algodón en Chaco se duplicaría. Podríamos seguir y seguir. Porque la papa no es en resignarse a lo que somos, sino que es construir una Argentina poderosa y próspera. Requiere mucho trabajo, requiere meterse en los detalles de esa telaraña de regulaciones y leyes en la que años de esa visión de vivir con lo nuestro nos fue atrapando. Es un trabajo y una dimensión que pocos economistas ven. Por eso nunca se dieron cuenta que la mejor solución al tema de la restricción externa era simplemente eliminarla. Y que se podía. Pero para el presidente @JMilei ese siempre fue el único camino. De ahí su mensaje de que lo único que nos faltaba era libertad. El resultado ya lo estamos viendo: un crecimiento de las exportaciones del 40% real en los dos primeros años de la presidencia de @JMilei. Y lo más lindo, es que esto ni empezó. Porque el desafío no es como acomodarte a la realidad sino como modificarla. Y en eso estamos. MAGA! VLLC!







Domingo, 9 AM. El empresario más poderoso del país se burla de tu mamá, una pobre vieja que no puede pagar los remedios y apenas come.













Todavía no leíste el reglamento cara de bobo parásito? Cualquier comisión puede ser auto convocada en minoría ESTUDIA TARADO CARO NO DESINFORMES Sos funcionario público (lamentablemente)












