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La historia de La Pantera Zuñiga es de esas que EMOCIONAN. Nació en Juradó, Chocó, Colombia. Siempre soñó con ser futbolista, aunque su camino estuvo lleno de obstáculos. En sus inicios luchó por oportunidades en su país (intentó ganarse su lugar en la capital), pero nada se cerró. Y siendo juvenil, a falta de chances en Colombia, se fue a probar suerte en Alemania. Las cosas se le estaban dando por allá. Se había adaptado bien, era el sueño europeo. Sin embargo, tuvo problemas con los papeles y le tocó regresarse a Colombia.
Volvió a tocar puertas en su país, pero ya tenía 19-20 años. Y, al no haberse establecido en ningún otro equipo, no encontró acomodo. Se fue a Argentina en búsqueda de un sitio. Lamentablemente, pese a todo el esfuerzo que puso, la apuesta tampoco le resultó.
Un retorno más a Colombia. Ya estaba prácticamente resignado, pensando que el fútbol profesional no sería lo suyo. Y como ya era padre de familia, comenzó a jugar a nivel aficionado. En uno de esos torneos del sector amateur, conoció a personas involucradas con el manejo de jugadores. Le vieron cualidades, confiaron en su potencial. Lo invitaron a México. Él lo dudó. Titubeó. Tenía una propuesta de trabajo ajena a su camino como futbolista y, después de sus experiencias en Colombia, Alemania y Argentina, pensó seriamente en aceptarla.
Afortunadamente, lo reconsideró.
¿México? La última oportunidad para cumplir su sueño.
Llegó a México para jugar en la Liga de Ascenso (la segunda categoría del fútbol mexicano). Estuvo a prueba con Potros UAEM. Se entregó al máximo. En 1 semana convenció al club. Se quedó, fue el goleador del equipo y comenzaron las ofertas de cuadros más importantes. Dorados lo fichó y, ahí, se desató. Su gran rendimiento en Sinaloa lo llevó al Querétaro, club del máximo circuito mexicano.
Debutó en Primera División hasta los 28 años de edad. Destacó en Querétaro. Aterrizó en Tijuana, donde también estuvo su compatriota Dayro Moreno. Y hoy, con casi 31 años de edad, es CAMPEÓN GOLEADOR de la Liga MX (empatado con Djuka y Paulinho).
"Soy un bendecido porque Dios vio todo lo que pasé, todo lo que luché y me dio la oportunidad de conseguir el sueño".
La importancia de no haberse rendido incluso cuando lo más sensato era hacerlo. El premio por no haber bajado la guardia ni en los momentos más complicados.
Disfruta, Pantera.
TE MERECES TODO LO QUE ESTÁS VIVIENDO.