

Defreds
69.2K posts

@Defreds
Tengo trece libros. El último se llama “Bésame, que diré que ha sido mala suerte” Colaboraciones/eventos: [email protected]



Aquí no somos de presumir de lo que no duele, somos de cicatrices compartidas. Ser del Celta es esa cosa rara e inexplicable que te recorre el cuerpo cuando ves a un chaval de la casa, uno que hasta ayer cruzaba el puente o recorría kilómetros para entrenar con su mochila, o que recogía las pelotas de sus ídolos en Balaídos, dejándose la piel en el césped. Hasta el último aliento. No es solo fútbol; es ver a uno de los tuyos, a alguien que siente el escudo como si fuera el apellido de su propia madre. Porque en este equipo, los canteranos no sudan la camiseta, la honran, como si cada carrera fuera una deuda de honor con su familia y con la nuestra. Hablemos de las derrotas, que de eso sabemos un rato. Aquí hemos llorado, claro. Todos hubiéramos tirado. Pero hay algo jodidamente “Celta” en caer y, antes de limpiarte el barro de las rodillas, ya estar preguntando cuándo es el próximo partido. Porque nuestra victoria es no rendirse nunca. Es esa "Oliveira dos cen anos" que retumba y te pone los pelos de punta, recordándote que somos raíces, que somos tierra y que somos mar. Y luego está él. Iago. El que nos hace creer que lo imposible es solo una opinión. El que nos enseñó que se puede ser de los mejores del mundo siendo, simplemente, uno más de nosotros. El que dijo que volveríamos. Pase lo que pase, aunque el marcador no acompañe, aquí nadie se guarda nada. Ni en el campo, ni en la grada. Porque ser del Celta es saber que nunca quedará una gota de esfuerzo por ahorrar, porque nos va la vida en ello. Es una herencia que no se vende, un sentimiento que no se negocia. Es nuestra forma de decirle al mundo que, aunque a veces toque sufrir, no cambiaríamos esta bendita condena por nada del mundo. Porque somos del Celta. “Las cosas para que sucedan, primero hay que soñarlas” Hoy más que nunca 🩵 ¡Hala @RCCelta !







Aquí no somos de presumir de lo que no duele, somos de cicatrices compartidas. Ser del Celta es esa cosa rara e inexplicable que te recorre el cuerpo cuando ves a un chaval de la casa, uno que hasta ayer cruzaba el puente o recorría kilómetros para entrenar con su mochila, o que recogía las pelotas de sus ídolos en Balaídos, dejándose la piel en el césped. Hasta el último aliento. No es solo fútbol; es ver a uno de los tuyos, a alguien que siente el escudo como si fuera el apellido de su propia madre. Porque en este equipo, los canteranos no sudan la camiseta, la honran, como si cada carrera fuera una deuda de honor con su familia y con la nuestra. Hablemos de las derrotas, que de eso sabemos un rato. Aquí hemos llorado, claro. Todos hubiéramos tirado. Pero hay algo jodidamente “Celta” en caer y, antes de limpiarte el barro de las rodillas, ya estar preguntando cuándo es el próximo partido. Porque nuestra victoria es no rendirse nunca. Es esa "Oliveira dos cen anos" que retumba y te pone los pelos de punta, recordándote que somos raíces, que somos tierra y que somos mar. Y luego está él. Iago. El que nos hace creer que lo imposible es solo una opinión. El que nos enseñó que se puede ser de los mejores del mundo siendo, simplemente, uno más de nosotros. El que dijo que volveríamos. Pase lo que pase, aunque el marcador no acompañe, aquí nadie se guarda nada. Ni en el campo, ni en la grada. Porque ser del Celta es saber que nunca quedará una gota de esfuerzo por ahorrar, porque nos va la vida en ello. Es una herencia que no se vende, un sentimiento que no se negocia. Es nuestra forma de decirle al mundo que, aunque a veces toque sufrir, no cambiaríamos esta bendita condena por nada del mundo. Porque somos del Celta. “Las cosas para que sucedan, primero hay que soñarlas” Hoy más que nunca 🩵 ¡Hala @RCCelta !

Aquí no somos de presumir de lo que no duele, somos de cicatrices compartidas. Ser del Celta es esa cosa rara e inexplicable que te recorre el cuerpo cuando ves a un chaval de la casa, uno que hasta ayer cruzaba el puente o recorría kilómetros para entrenar con su mochila, o que recogía las pelotas de sus ídolos en Balaídos, dejándose la piel en el césped. Hasta el último aliento. No es solo fútbol; es ver a uno de los tuyos, a alguien que siente el escudo como si fuera el apellido de su propia madre. Porque en este equipo, los canteranos no sudan la camiseta, la honran, como si cada carrera fuera una deuda de honor con su familia y con la nuestra. Hablemos de las derrotas, que de eso sabemos un rato. Aquí hemos llorado, claro. Todos hubiéramos tirado. Pero hay algo jodidamente “Celta” en caer y, antes de limpiarte el barro de las rodillas, ya estar preguntando cuándo es el próximo partido. Porque nuestra victoria es no rendirse nunca. Es esa "Oliveira dos cen anos" que retumba y te pone los pelos de punta, recordándote que somos raíces, que somos tierra y que somos mar. Y luego está él. Iago. El que nos hace creer que lo imposible es solo una opinión. El que nos enseñó que se puede ser de los mejores del mundo siendo, simplemente, uno más de nosotros. El que dijo que volveríamos. Pase lo que pase, aunque el marcador no acompañe, aquí nadie se guarda nada. Ni en el campo, ni en la grada. Porque ser del Celta es saber que nunca quedará una gota de esfuerzo por ahorrar, porque nos va la vida en ello. Es una herencia que no se vende, un sentimiento que no se negocia. Es nuestra forma de decirle al mundo que, aunque a veces toque sufrir, no cambiaríamos esta bendita condena por nada del mundo. Porque somos del Celta. “Las cosas para que sucedan, primero hay que soñarlas” Hoy más que nunca 🩵 ¡Hala @RCCelta !


Aquí no somos de presumir de lo que no duele, somos de cicatrices compartidas. Ser del Celta es esa cosa rara e inexplicable que te recorre el cuerpo cuando ves a un chaval de la casa, uno que hasta ayer cruzaba el puente o recorría kilómetros para entrenar con su mochila, o que recogía las pelotas de sus ídolos en Balaídos, dejándose la piel en el césped. Hasta el último aliento. No es solo fútbol; es ver a uno de los tuyos, a alguien que siente el escudo como si fuera el apellido de su propia madre. Porque en este equipo, los canteranos no sudan la camiseta, la honran, como si cada carrera fuera una deuda de honor con su familia y con la nuestra. Hablemos de las derrotas, que de eso sabemos un rato. Aquí hemos llorado, claro. Todos hubiéramos tirado. Pero hay algo jodidamente “Celta” en caer y, antes de limpiarte el barro de las rodillas, ya estar preguntando cuándo es el próximo partido. Porque nuestra victoria es no rendirse nunca. Es esa "Oliveira dos cen anos" que retumba y te pone los pelos de punta, recordándote que somos raíces, que somos tierra y que somos mar. Y luego está él. Iago. El que nos hace creer que lo imposible es solo una opinión. El que nos enseñó que se puede ser de los mejores del mundo siendo, simplemente, uno más de nosotros. El que dijo que volveríamos. Pase lo que pase, aunque el marcador no acompañe, aquí nadie se guarda nada. Ni en el campo, ni en la grada. Porque ser del Celta es saber que nunca quedará una gota de esfuerzo por ahorrar, porque nos va la vida en ello. Es una herencia que no se vende, un sentimiento que no se negocia. Es nuestra forma de decirle al mundo que, aunque a veces toque sufrir, no cambiaríamos esta bendita condena por nada del mundo. Porque somos del Celta. “Las cosas para que sucedan, primero hay que soñarlas” Hoy más que nunca 🩵 ¡Hala @RCCelta !

Aquí no somos de presumir de lo que no duele, somos de cicatrices compartidas. Ser del Celta es esa cosa rara e inexplicable que te recorre el cuerpo cuando ves a un chaval de la casa, uno que hasta ayer cruzaba el puente o recorría kilómetros para entrenar con su mochila, o que recogía las pelotas de sus ídolos en Balaídos, dejándose la piel en el césped. Hasta el último aliento. No es solo fútbol; es ver a uno de los tuyos, a alguien que siente el escudo como si fuera el apellido de su propia madre. Porque en este equipo, los canteranos no sudan la camiseta, la honran, como si cada carrera fuera una deuda de honor con su familia y con la nuestra. Hablemos de las derrotas, que de eso sabemos un rato. Aquí hemos llorado, claro. Todos hubiéramos tirado. Pero hay algo jodidamente “Celta” en caer y, antes de limpiarte el barro de las rodillas, ya estar preguntando cuándo es el próximo partido. Porque nuestra victoria es no rendirse nunca. Es esa "Oliveira dos cen anos" que retumba y te pone los pelos de punta, recordándote que somos raíces, que somos tierra y que somos mar. Y luego está él. Iago. El que nos hace creer que lo imposible es solo una opinión. El que nos enseñó que se puede ser de los mejores del mundo siendo, simplemente, uno más de nosotros. El que dijo que volveríamos. Pase lo que pase, aunque el marcador no acompañe, aquí nadie se guarda nada. Ni en el campo, ni en la grada. Porque ser del Celta es saber que nunca quedará una gota de esfuerzo por ahorrar, porque nos va la vida en ello. Es una herencia que no se vende, un sentimiento que no se negocia. Es nuestra forma de decirle al mundo que, aunque a veces toque sufrir, no cambiaríamos esta bendita condena por nada del mundo. Porque somos del Celta. “Las cosas para que sucedan, primero hay que soñarlas” Hoy más que nunca 🩵 ¡Hala @RCCelta !
Aquí no somos de presumir de lo que no duele, somos de cicatrices compartidas. Ser del Celta es esa cosa rara e inexplicable que te recorre el cuerpo cuando ves a un chaval de la casa, uno que hasta ayer cruzaba el puente o recorría kilómetros para entrenar con su mochila, o que recogía las pelotas de sus ídolos en Balaídos, dejándose la piel en el césped. Hasta el último aliento. No es solo fútbol; es ver a uno de los tuyos, a alguien que siente el escudo como si fuera el apellido de su propia madre. Porque en este equipo, los canteranos no sudan la camiseta, la honran, como si cada carrera fuera una deuda de honor con su familia y con la nuestra. Hablemos de las derrotas, que de eso sabemos un rato. Aquí hemos llorado, claro. Todos hubiéramos tirado. Pero hay algo jodidamente “Celta” en caer y, antes de limpiarte el barro de las rodillas, ya estar preguntando cuándo es el próximo partido. Porque nuestra victoria es no rendirse nunca. Es esa "Oliveira dos cen anos" que retumba y te pone los pelos de punta, recordándote que somos raíces, que somos tierra y que somos mar. Y luego está él. Iago. El que nos hace creer que lo imposible es solo una opinión. El que nos enseñó que se puede ser de los mejores del mundo siendo, simplemente, uno más de nosotros. El que dijo que volveríamos. Pase lo que pase, aunque el marcador no acompañe, aquí nadie se guarda nada. Ni en el campo, ni en la grada. Porque ser del Celta es saber que nunca quedará una gota de esfuerzo por ahorrar, porque nos va la vida en ello. Es una herencia que no se vende, un sentimiento que no se negocia. Es nuestra forma de decirle al mundo que, aunque a veces toque sufrir, no cambiaríamos esta bendita condena por nada del mundo. Porque somos del Celta. “Las cosas para que sucedan, primero hay que soñarlas” Hoy más que nunca 🩵 ¡Hala @RCCelta !

Aquí no somos de presumir de lo que no duele, somos de cicatrices compartidas. Ser del Celta es esa cosa rara e inexplicable que te recorre el cuerpo cuando ves a un chaval de la casa, uno que hasta ayer cruzaba el puente o recorría kilómetros para entrenar con su mochila, o que recogía las pelotas de sus ídolos en Balaídos, dejándose la piel en el césped. Hasta el último aliento. No es solo fútbol; es ver a uno de los tuyos, a alguien que siente el escudo como si fuera el apellido de su propia madre. Porque en este equipo, los canteranos no sudan la camiseta, la honran, como si cada carrera fuera una deuda de honor con su familia y con la nuestra. Hablemos de las derrotas, que de eso sabemos un rato. Aquí hemos llorado, claro. Todos hubiéramos tirado. Pero hay algo jodidamente “Celta” en caer y, antes de limpiarte el barro de las rodillas, ya estar preguntando cuándo es el próximo partido. Porque nuestra victoria es no rendirse nunca. Es esa "Oliveira dos cen anos" que retumba y te pone los pelos de punta, recordándote que somos raíces, que somos tierra y que somos mar. Y luego está él. Iago. El que nos hace creer que lo imposible es solo una opinión. El que nos enseñó que se puede ser de los mejores del mundo siendo, simplemente, uno más de nosotros. El que dijo que volveríamos. Pase lo que pase, aunque el marcador no acompañe, aquí nadie se guarda nada. Ni en el campo, ni en la grada. Porque ser del Celta es saber que nunca quedará una gota de esfuerzo por ahorrar, porque nos va la vida en ello. Es una herencia que no se vende, un sentimiento que no se negocia. Es nuestra forma de decirle al mundo que, aunque a veces toque sufrir, no cambiaríamos esta bendita condena por nada del mundo. Porque somos del Celta. “Las cosas para que sucedan, primero hay que soñarlas” Hoy más que nunca 🩵 ¡Hala @RCCelta !
