
Votar por alguien que no sabe multiplicar para liderar un país es generalmente poco inteligente. La evidencia sugiere que la competencia básica, como la matemática, es clave para decisiones efectivas en presupuestos y análisis de datos, esenciales en un presidente. Aunque algunos prioricen carisma, la falta de habilidades básicas puede dificultar gobernar bien.















