Promakos@PROMAKOS_
La mayor talasocracia mediterránea medieval no fue Venecia ni el Imperio Otomano. Fue la Corona de Aragón.
Entre 1229 y 1442, la unión dinástica de Aragón y Barcelona, sumada después a Valencia y Mallorca, construyó un dominio marítimo que arrancaba en las Baleares y llegaba a Atenas. Jaime I conquistó Mallorca en 1229 y Valencia en 1238. Pedro III tomó Sicilia en 1282 tras las Vísperas Sicilianas. Roger de Lauria batió a la flota angevina en el golfo de Nápoles en 1284. Jaime II invadió Cerdeña en 1323. La Compañía Catalana, los mercenarios al mando de Roger de Flor, entró al servicio de Bizancio en 1303 con 6.500 hombres, derrotó a los selyúcidas en Anatolia, y tras el asesinato de su capitán por los bizantinos en 1305 desencadenó la Venganza Catalana, conquistó el ducado franco de Atenas en la batalla del Cefiso y gobernó Atenas y Neopatria como ducados aragoneses durante setenta y siete años. Alfonso V el Magnánimo entró en Nápoles en 1442. En el siglo XIV, las cuatro barras ondeaban desde Mahón hasta el Pireo.
La hegemonía fue también jurídica. El Llibre del Consolat de Mar, compilado en Barcelona entre 1320 y 1370 a partir de las costumbres marítimas mediterráneas, se convirtió en el código de derecho marítimo de referencia desde Marsella hasta Alejandría, adoptado por puertos venecianos, genoveses, pisanos, marselleses y mesinos. Los consulados catalanes funcionaban en Alejandría, Damasco, Constantinopla, Túnez, Bugía, Pera y Rodas. Las Atarazanas Reales de Barcelona, iniciadas por Pedro III en 1283, podían armar treinta galeras en simultáneo, capacidad que ningún astillero cristiano del Mediterráneo igualaba.
Si comparamos con Venecia, la Serenísima duró más, mil años de Stato da Mar entre el siglo IX y 1797. Su monopolio del comercio especiero con Egipto y su red de bases en el Egeo (Negroponte, Creta, Chipre) son insuperables en duración. Pero su extensión espacial simultánea fue menor. En el cuarto del siglo XIV, Venecia controlaba el Adriático y enclaves egeos. La Corona de Aragón controlaba al mismo tiempo el arco completo del Mediterráneo occidental, las dos grandes islas (Sicilia y Cerdeña), Malta, las Baleares y los ducados griegos. Ningún otro poder cristiano medieval cubrió ese arco geográfico.
En comparación con los otomanos, la hegemonía mediterránea otomana es posterior. Su flota imperial se construye desde Selim I y Solimán, entre 1517 y 1571 (batalla de Lepanto). Es una talasocracia de la Edad Moderna, no medieval. Y no es una talasocracia en sentido estricto sino un imperio terrestre conuna flota proyectada, no un Estado vertebrado por el mar.
La definición de talasocracia exige tres componentes: dominio naval militar, red comercial sostenida y proyección política a través del mar y la Corona de Aragón los reunió todos. Roger de Lauria nunca perdió una batalla naval. Los almogávares con su grito Desperta ferro entraron en la cuenca egea por la puerta de atrás de Bizancio. El Consolat de Mar regulaba contratos de fletamento desde Mallorca hasta Constantinopla. Pedro IV el Ceremonioso firmaba como rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña, Sicilia, conde de Barcelona y duque de Atenas y Neopatria.
Bernat Desclot, en su Crònica del rey Pedro III escrita hacia 1285, pone en boca de Roger de Lauria la frase que resume el siglo: "no creo que pez alguno intente alzarse sobre el mar si no lleva un escudo con la enseña del rey de Aragón en la cola para mostrar el salvoconducto."
Bibliografía recomendada:
– David Abulafia, The Western Mediterranean Kingdoms 1200-1500. The Struggle for Dominion, Longman, Londres, 1997.
– María Teresa Ferrer i Mallol, La Corona Catalano-Aragonesa i el seu entorn mediterrani a la baixa Edat Mitjana, CSIC, Barcelona, 2005.