Jonathan Rodriguez retweetledi

En la noche más dura de la DANA, con 230 muertos, Mazón le escribe a Feijóo que están “desbordados” y que les llegan “decenas de desaparecidos”. Y Feijóo, mientras disfrutaba en una gala con periodistas, no le hace ni caso. Deja pasar una hora y treinta y seis minutos sin responder y vuelve a aparecer a las 23:21.
Lo verdaderamente revelador no es solo el silencio, sino que, cuando vuelve, su única obsesión es tener la comunicación como prioridad. “Llevar la iniciativa”. Solo parece importarle el control del relato, cuando aún no se sabía ni cuánta gente podría haber muerto.
En esos mismos whatsapps, además, queda claro que la UME ya estaba desplegada y que hubo contacto con Sánchez, Defensa e Interior. Todo ello se negó cuando Feijóo llegó a Valencia horas después, convirtiéndolo en un “el Gobierno no hace nada”.
No fue un desliz. Fue un reflejo político. En medio de una catástrofe, ante la palabra “desaparecidos”, Feijóo no apuntó a las vidas, sino al relato. Y pocas frases resumen mejor una forma de hacer política.

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