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Este artículo de Nature es un ejemplo de cómo muchos medios (incluidos medios supuestamente científicos como Nature) tratan los problemas de los hombres: reconoce (a regañadientes) que los chicos y hombres jóvenes están peor en varios indicadores objetivos importantes (rendimiento escolar, graduación universitaria, salud mental, suicidios, adicciones, etc.), pero, inmediatamente añade la coletilla obligatoria: “pero cuidado, no vayamos a hablar demasiado de esto porque podría dejar de lado a las mujeres y niñas”.
Es decir: los problemas de los hombres solo pueden mencionarse si se recuerda constantemente que las mujeres siguen siendo las verdaderas víctimas prioritarias.
Se enfocan los problemas y desventajas de los hombres como una competición de víctimas e implícitamente se admite una jerarquía de sufrimiento: cualquier atención a los problemas masculinos automáticamente “resta” atención a las mujeres. Como si el sufrimiento fuera un recurso de suma cero. Esto, por supuesto, es absurdo: se pueden estudiar y abordar problemas de ambos sexos al mismo tiempo.
El artículo no está interesado en entender por qué los chicos están quedando atrás en educación, por qué tienen tasas mucho más altas de suicidio, adicciones o fracaso social. Está interesado en contener el discurso para que no amenace la narrativa dominante de que las mujeres siguen siendo el grupo prioritario de preocupación. Dice textualmente:
"Es incómodo y a veces controvertido hablar de una 'crisis masculina' cuando todavía existe una discriminación arraigada y, en muchos casos, cada vez peor contra las niñas y las mujeres.”
Es decir: sí, los chicos están mal… pero por favor no hagamos mucho ruido porque las chicas están peor. Y sólo podemos ocuparnos de uno de ellos.
nature.com/articles/d4158…
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