Juan Manuel Macías@Juanmanuelmaci
Todo lector de la Odisea recordará sin duda el famoso pasaje del ardid de Odiseo con el Cíclope, cuando le dice aquello de "Nadie es mi nombre". Pero en el texto griego original hay más retruécano sutil del que los traductores podemos mantener.
El pronombre "nadie" en griego es οὔτις, formado a partir del adverbio de negación οὔ y el pronombre indefinido τις 'alguien'. O sea, 'no alguien'. El pronombre lleva acento agudo en la primera sílaba: oútis. Pero el acento del griego antiguo era tonal, no de intensidad, y los aedos tomaban buena ventaja de ese hecho fonológico. Cuando Odiseo le pronuncia al cíclope su famosa frase, lo que en realidad dice es:
Οὖτις ἐμοί γ’ ὄνομα...
"Nadie es mi nombre". Si se fijan, no va acentuado como el pronombre real, sino que lleva un acento circunflejo. El acento agudo marcaba una subida de tono. El acento circunflejo, que sólo puede ir en sílabas largas, nota una subida de tono seguida de una caída de tono. A oídos griegos (y también los del cíclope) esto era fonológicamente pertinente, pues se sentirían como dos palabras distintas. El Οὖτις de Odiseo, con circunflejo, es un nombre propio perfectamente verosímil y por eso al cíclope, que es bruto pero no tanto, no se la cuela. Y el auditorio del aedo tenía bien presente esto.
Luego, cuando acuden los otros cíclopes y le preguntan quién le está atacando, y Polifemo dice que Οὖτις, con circunflejo, los cíclopes acaban entendiendo οὔτις, pronombre con acento agudo. Y, de hecho, al contestarle, usan una forma del pronombre con negación mé, que es la esperable en una oración condicional:
εἰ μὲν δὴ μή τίς σε βιάζεται οἶον ἐόντα,
("entonces, si nadie...).
Como ven, el juego de palabras de Odiseo es mucho más alambicado, retorcido y malicioso. Si fuese español, habría dicho que su nombre era Nádiez. En este caso, toda traducción (a no ser que quiera caer en el ridículo) está condenada a perder ese mecanismo lingüístico. Por contra, se gana una frase lapidaria que ha quedado en el imaginario. Enmudece la fonética pero se amplifica el mito: Nadie es mi nombre...