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Iñaki Errazkin
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Iñaki Errazkin
@Errazkin
Escritor y divulgador científico. Miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y de la Asociación Española de Neuropsiquiatría.
Madrid, Comunidad de Madrid Katılım Şubat 2010
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Muchas felicidades, @WillyToledo2012. 56 añitos y p'alante. Abrazo apretao.
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SERVICIO DE SOCORRO
Adolescente desaparecida en Valencia. Necesita medicación. Se ruega difundir.
#SOSdesaparecidos
#Missing

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Aunque no puedo votar, he reflexionado: no pido voto útil, me conformo con que no haya demasiado voto inútil.
#EleccionesAndalucía
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@PatagonaNortina Buenos días. No lo he recibido, pero mi dirección de correo electrónica es pública: errazkin@gmail.com
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@Errazkin Estimado Iñaki le mandé un mensaje privado (para mi urgente) por favor si lo pudiera leer se lo agradezco.
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Me acabo de enterar de que hoy ha fallecido el gran José Domínguez, más conocido como El Cabrero. Mis más sentidas condolencias a Elena. Que la tierra le sea leve.
#ElCabrero

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Saludos a la comunidad.
Hoy vamos a hablar de una emoción que todos los hombres y mujeres sentimos alguna vez, pero que pocas veces nombramos en voz alta: la envidia.
Los objetivos son reconocer la envidia cuando aparece, entender por qué nos afecta tanto a la salud mental, aprender trucos sencillos para que no nos controle, e incluso convertirla en una aliada en lugar de una enemiga.
¿Qué es realmente la envidia? ¿Cómo distinguirla de los celos?
Envidia: Ves que alguien próximo a ti se compró un coche nuevo, consiguió un ascenso o está de vacaciones en un sitio increíble… y sientes un pinchazo en el pecho. Piensas: “¿Por qué él o ella sí y yo no?”. Quieres lo que tiene el otro.
Celos: Tienes una pareja y sientes miedo de que otra persona te la quite. Aquí no quieres algo nuevo, sino proteger lo que crees que ya es tuyo.
La envidia siempre es cosa de dos: tú y la otra persona.
Los celos son cosa de tres: tú, lo que tienes y la persona que podría quitártelo.
La envidia es normal. Es una emoción humana, antigua como la propia humanidad. Pero cuando se queda mucho tiempo o se hace muy fuerte, empieza a hacer daño.
Hay dos tipos de envidia.
La “buena” o benigna: Te inspira. Ves lo que bien que le va a otra persona y piensas “yo también puedo intentarlo”. Te motiva a mejorar.
La “mala” o maliciosa: Te amarga. No solo quieres lo que tiene la otra persona, sino que en el fondo deseas que lo pierda. Esta es la que más nos envenena.
¿Por qué sentimos envidia?
Nuestro cerebro está diseñado para comparar. Desde la infancia miramos a los demás para saber si estamos a salvo, si somos suficientes o si nos estamos quedando atrás.
Hoy en día, las redes sociales hacen que las comparaciones sean constantes. Vemos solo las fotos bonitas, los logros y las sonrisas perfectas. Nadie publica los malos días, las deudas o las noches de ansiedad. Eso crea una ilusión de que “todos menos yo” lo tienen todo resuelto.
Otras causas comunes: sentir que nos falta algo importante (dinero, amor, reconocimiento, salud…); baja autoestima (creemos que no merecemos las mismas cosas); y perfeccionismo (queremos ser los mejores en todo).
Tener envidia no significa que seas mala persona. Es una señal de que hay algo en tu vida que te gustaría mejorar.
¿Cómo afecta la envidia a nuestra salud mental?
Cuando la envidia se instala, no se queda quieta. Poco a poco va robando tu paz porque genera:
-Ansiedad y estrés constante porque vives comparándote.
-Baja tu autoestima: te sientes menos valioso, menos capaz.
-Puede provocar tristeza profunda o incluso depresión, porque nada de lo que tienes te parece suficiente.
-Daña tus relaciones: te cuesta alegrarte de verdad por los éxitos de los demás, hablas mal de ellos a sus espaldas o te alejas.
-Te produce sentimiento de culpa: sabes que no está bien sentir eso y te sientes peor contigo mismo.
Resumiendo: la envidia te hace vivir en modo “escasez”. Todo parece poco, todo parece injusto y te cuesta disfrutar lo que sí tienes.
¿Cómo reconocer que la envidia te está afectando?
Hazte estas preguntas y responde con sinceridad, sin hacer trampas en el solitario:
-¿Siento un malestar cuando alguien cercano logra algo bueno?
-¿Me cuesta felicitar de corazón?
-¿Pienso “qué suerte tiene, pero yo nunca…”?
-¿Me comparo todo el día con otros en redes?
-¿Siento alivio cuando algo malo le pasa a quien envidiaba?
Si respondes sí a varias, la envidia está hablando. No pasa nada. Reconocerla es el primer paso para controlarla.
Veamos algunas estrategias prácticas para gestionar la envidia:
Acepta la emoción sin juzgarte. No la reprimas, porque se hace más grande.
Practica la gratitud a diario. Ese es el antídoto más potente contra la envidia.
Cambia el foco: de “él tiene” a “yo quiero”. En lugar de obsesionarte con lo del otro, pregúntate: “¿Qué puedo hacer yo para acercarme a eso?”. Convierte la envidia en un plan de acción.
Reduce las comparaciones. Limita el tiempo en redes. Sigue solo cuentas que te inspiren positivamente, no las que te hacen sentir mal.
Celebra lo bueno que le pase a los demás con sinceridad. Envía un mensaje sincero: “Me alegro muchísimo por ti”. Al principio puede costar, pero entrena el músculo de la alegría compartida y tu envidia se reduce.
Cuida tu cuerpo y tu mente. Duerme bien, haz ejercicio, habla con alguien de confianza. Cuando sientes cansancio o estrés, la envidia se dispara.
Y si la envidiosa es otra persona, recuerden que la envidia crónica puede deteriorar profundamente la calidad de una relación.
Porque una persona envidiosa crónica suele hablar mal de los logros ajenos, comparar constantemente y hacer comentarios que parecen inocentes pero duelen.
Tres consejos prácticos:
-No des explicaciones ni busques su aprobación.
-Pon límites suaves pero claros (“Prefiero no hablar de eso”).
-Invierte tu energía en personas que celebran tus victorias.
La vida es demasiado corta para cargar con envidias ajenas.
Conclusión: la envidia no tiene que ser tu enemiga. Puede ser una señal útil que te dice: “Hay algo que deseas y que vale la pena perseguir”. Cuando la gestionas bien, vives más ligero, con más autoestima y con relaciones más sanas. Te conviertes en una persona que celebra la vida (la tuya y la de los demás).
Nadie tiene una vida perfecta. Todos libramos batallas que no se ven. Tú ya tienes mucho. Y lo que te falta… puedes construirlo paso a paso.
Hasta aquí la exposición de hoy. Recuerden que pueden ayudar a otras personas solamente difundiendo el enlace a esta comunidad. Tampoco olviden añadir la etiqueta #ErrazkinSM a cualquier comentario.
Muchas gracias por su atención. Estén pendientes de la próxima publicación. Hasta entonces, sean felices.
#SaludMental
#Envidia

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Tal día como hoy, pero de 1844, diez años después de abolir la Inquisición, la reina Isabel II funda por real decreto la Guardia Civil.
#Efemérides
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