

EugeniaE
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@Eugeniae_
(SHE/HER) ✏️Bla bla bla | Copywriter- Storyteller especializada en viajes, cultura y gastronomía. “Es que soy yo literal”







¿Por qué el Guardia Civil opta por retroceder y no abre fuego contra el individuo que esgrime el arma punzante? Porque en España nuestros agentes tienen más miedo al Juzgado que al cementerio. Y no les falta razón. A la falta de medios (en este caso, una pistola taser), se añade su desprotección legal. Hablo como Abogado del Estado, como binomio judicial. En esta intervención, si el agente hubiera hecho uso del arma reglamentaria no habría sido sencillo defender la actuación policial en Tribunales. Lo único garantizado para el agente sería el calvario judicial porque es discutible que el sujeto haya acometido, lo único claro es que ha amenazado. Y en esa zona dudosa, entraría en juego la interpretación que el Fiscal y el Juez den al principio de proporcionalidad. Los agentes han decidido no abatir a este potencial asesino y confiar en que no tenía intención de pincharles con el cuchillo. Un riesgo inaceptable. Según las circunstancias, una persona puede soportar hasta 4/5 impactos de bala, el tiempo suficiente para matar a los agentes. Para que lloren las familias de los agentes, que lloren las de los delincuentes. Pero para eso hay que cuidar de nuestros Perros Pastores. Esta vez la providencia ha estado del lado de la Ley y el Orden.

Nos han dicho que no quieren que estas imágenes las vea nadie, que no se hagan virales, así que no les hagamos el gusto. El toro no quería avanzar. Lo forzaron, lo arrastraron, lo electrocutaron y lo mataron. Esto es lo que nos cuentan testigos que presenciaron el encierro de ayer sábado en Liétor (Albacete) en el que, presuntamente, también habría participado el mismísimo alcalde proporcionándole descargas con una vara electrificada para forzar al animal a moverse, hasta que no pudo más, cayó y acabó muriendo. Estamos estudiando medidas legales. De momento, estaría bien que ardiese el teléfono (967200001), el email (lietor@dipualba.es) del Ayuntamiento, que ha permitido, legitimado y fomentado la tortura y muerte de un animal por pura diversión e incapacidad para adaptarse al siglo en que vivimos. Esto no tiene explicación ni perdón que valga.










