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Ezequiel Spector
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Ezequiel Spector
@EzequielSpect
Nací en Flores (Buenos Aires). Ahora en Chile. Profesor y Director del Magíster en Filosofía, Economía y Política, Universidad Adolfo Ibáñez. Me gusta el rock.
Las Condes, Chile Katılım Nisan 2024
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En Israel existe la pena de muerte. No hace distinción étnica y permite la apelación. Se aplicó una sola vez: en 1962, a Adolf Eichmann.
Hoy su parlamento aprobó la pena de muerte para palestinos, vía tribunales militares, sin apelación. Adolf sonríe.
lanacion.com.ar/el-mundo/israe…
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Flexhabilidad: aprender, adaptarse y moverse entre disciplinas para enfrentar un mundo incierto.
En entrevista con La Tercera, el rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, Francisco Covarrubias explica este concepto que está en el centro del modelo educativo de la universidad.
En un contexto marcado por la inteligencia artificial y cambios constantes en el mundo del trabajo, la formación universitaria no puede ser lineal. Hoy se requieren profesionales capaces de aprender y reaprender, cruzar disciplinas y tomar decisiones con criterio ético.
“El desafío es formar profesionales con flexhabilidad capaces de prosperar en un mundo incierto.”


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La Renga, 2 y 4 de abril. Parque de la Ciudad! INFORMACIÓN IMPORTANTE
🎫Entradas a la venta en entradas.arteinfernal.com
Bandas invitadas: Jueves 2 de abril: El Tri de Mexico.
Sabado 4 de abril: La Missisipi




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Bien por @DerechoUBA que figura entre las mejores 50 carreras de Abogacía a nivel mundial en el último ranking QS.
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OPINIÓN | CÁTEDRAS UAI
Adam Smith a 250 años de su gran obra
Por Ezequiel Spector, académico de la @Facultad de Artes Liberales UAI
La semana pasada se cumplieron 250 años de la publicación de La riqueza de las naciones de Adam Smith, uno de los libros más influyentes de la historia del pensamiento económico. Con frecuencia se lo recuerda como el autor que habría defendido el egoísmo como motor de la vida económica, en gran parte por su célebre observación de que no esperamos nuestra cena de la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero, sino de su propio interés económico.
Lee la columna aquí:
uai.cl/columnas/artes…
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Comparto este texto que escribí y que se publicó hoy:
Adam Smith: a 250 años de su gran obra ellibero.cl/tribuna/adam-s…
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@EzequielSpect Gran libro. Lo leí en 2019 y fue un antes y un después.
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Disfruté mucho escribiendo Malversados (Sudamericana, 2018). Es sobre logica no formal y falacias. Fue mi primer libro y necesitaba que sea el primero porque siempre hay que partir de la lógica.
Viejo Facho@In_quisidor
@EzequielSpect Muy bueno el libro. Las ideas claras, simples y concisas. Me gusta leer sobre argumentación y política. Y en algún momento llegué a tu libro y me enseñó muchísimo. ¡Gracias a vos!
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¿Por qué ya nadie sabe debatir? 7 trampas lógicas que dominan la política (y cómo escapar de ellas)
1. El termómetro de nuestra democracia
Seguramente has vivido esa sensación de agotamiento: una cena familiar que termina en gritos o un hilo de Twitter que se convierte en un campo de batalla de insultos. Al apagar la pantalla o levantarte de la mesa, queda una pregunta flotando: ¿por qué es tan difícil intercambiar ideas sin que todo se desmorone? Para el experto Ezequiel Spector, autor de Malversados, el nivel del debate público no es un detalle menor; es el "termómetro" que mide la salud de nuestra convivencia. Un debate público pobre no es solo una molestia social, sino el síntoma de una democracia deteriorada y en franco retroceso.
Para navegar este caos, es imperativo distinguir entre opinión y argumento. Una opinión es simplemente manifestar un parecer; un argumento, en cambio, es una opinión fundamentada que pretende demostrar por qué algo es acertado. Mientras la opinión solo describe un estado mental, el argumento es la herramienta que nos permite avanzar en el conocimiento o reconocer nuestros propios errores. El objetivo de este post es dotarte de "herramientas de defensa" contra la malversación del lenguaje y la bancarrota lógica que silencia la deliberación pública.
2. El ataque personal (Ad Hominem): "Mirá quién habla"
La trampa más agresiva y frecuente constituye una falacia contra la persona. Es un error lógico fundamental porque las características personales del emisor —su pasado, su profesión o su carácter— son absolutamente irrelevantes para la validez de su razonamiento.
Como bien señalaba el sociólogo Vilfredo Pareto, la solidez de una idea tiene valor propio. El ejemplo de Euclides es contundente: si mañana descubriéramos que Euclides fue un asesino, las demostraciones de su geometría seguirían siendo igual de verdaderas. Una variante común es el Tu quoque ("Vos también"), que busca desviar la atención de una acusación real señalando una inconsistencia en el otro, lo cual no anula el hecho original.
"Las opiniones y los argumentos tienen estructuras propias, y su solidez no va cambiando de acuerdo con la persona que los usa."
3. La falsa grieta (Falso Dilema): "Ellos o nosotros"
Esta trampa consiste en forzar a la audiencia a elegir entre dos extremos, ignorando deliberadamente el abanico de opciones intermedias. Los políticos utilizan esta táctica para polarizar, presentándose como la única alternativa frente a un desastre inminente.
Un caso emblemático fue el eslogan "Cambio o Continuidad" en las elecciones argentinas de 2015, donde se borraron las posiciones matizadas para concentrar el voto en dos polos. Esta "grieta" es una construcción artificial y funcional a las estructuras de poder, una ficción que simplifica la realidad social para anular el pensamiento crítico de los ciudadanos.
4. El refugio de la "verdad relativa": "Cada uno opina lo que quiere"
Aquí se confunde el "derecho a opinar" con la "validez de la opinión". Si bien la libertad de expresión nos ampara para decir incluso disparates, eso no dota a todas las afirmaciones de la misma jerarquía intelectual.
Apelar a la subjetividad es la táctica predilecta para evadir críticas cuando se cuestionan datos duros. Por ejemplo, si se discuten índices de pobreza, no se puede invocar el derecho a la "verdad relativa" para negar cifras estadísticas. Esta falacia es sumamente peligrosa: si todo es subjetivo, nadie es responsable de los problemas objetivos. Al relativizar la realidad, el político queda absuelto de rendir cuentas sobre los hechos que afectan la vida de la población.
5. El razonamiento blindado: "Caer siempre parado"
Inspirada en lo que Karl Popper denominó la "inmunización de teorías", esta técnica consiste en interpretar cualquier hecho para que confirme una creencia previa, volviendo a la hipótesis inmune a la realidad. Un argumento real debe ser "falsable"; es decir, debe declarar qué condiciones lo harían falso. Si no las tiene, es un truco semántico.
El ejemplo del dólar ilustra esta ceguera voluntaria: si el precio sube, se dice que es para "beneficiar a los exportadores"; si baja, se afirma que es para "favorecer a los que viajan"; y si está estable, se acusa de beneficiar a los "especuladores". El razonamiento siempre cae de pie. Este blindaje impide el aprendizaje y convierte el debate en un ejercicio de confirmación de sesgos donde la realidad ya no importa.
6. La ambigüedad estadística: "Menos pobreza que en Alemania"
Los políticos a menudo manipulan la percepción pública mediante la semántica, cambiando las definiciones de conceptos clave para obtener resultados convenientes. No es solo una mentira; es una manipulación del significado.
La famosa comparación que sostenía que en Argentina había menos pobreza que en Alemania es un caso de manual de esta falacia. La trampa radicó en comparar dos métodos de medición totalmente distintos bajo el mismo nombre: mientras un índice medía la privación de bienes esenciales, el otro consideraba pobre a quien no accedía a ciertos estándares de consumo del primer mundo. Al borrar estas distinciones, el político crea un espejismo estadístico que oculta la urgencia de los datos concretos.
7. El espantapájaros: "Vos lo que estás diciendo es..."
Esta trampa se ejecuta en dos pasos: primero, se tergiversa la idea del rival para hacerla parecer ridícula o extrema; segundo, se ataca esa versión falsa (el "espantapájaros") que es mucho más fácil de vencer que el argumento original.
Lo vemos cuando se discuten los sueldos legislativos: si alguien propone recortar gastos excesivos, el oponente responde: "Vos lo que querés es destruir la democracia y que no haya legisladores". También ocurre con la reducción de daños en el consumo de drogas: si se propone entregar agua gratuita en fiestas para evitar deshidrataciones, la respuesta falaz es: "Vos lo que estás diciendo es que los chicos deben drogarse libremente". En ambos casos, se caricaturiza una postura seria para evitar el esfuerzo de debatir la propuesta real.
8. La falacia de Perogrullo: "Cambiar lo que haya que cambiar"
Es el arte de hablar mucho sin decir nada, usando obviedades con tono elocuente. Estas son las "cáscaras vacías" del discurso político. El truco aquí es enfocarse siempre en los fines —donde todos están de acuerdo, como "combatir la pobreza" o "mejorar la educación"— para evitar discutir los medios, que es donde reside la verdadera discusión política.
Cuando un político se refugia en frases como "implementaremos un plan integral" o buscamos una "interacción armoniosa", te está tratando como a un niño. El "qué" es trivial; lo que debemos exigir como ciudadanos adultos es el "cómo". Los fines sin medios no son propuestas, son expresiones de deseo que sirven para eludir la responsabilidad de gestionar soluciones reales.
Conclusión: Hacia una honestidad intelectual
Identificar estas trampas no tiene como objetivo principal "ganar" una discusión. El propósito real es fortalecer los pilares democráticos mediante una argumentación limpia. Como ciudadanos, tenemos la responsabilidad ética de no conformarnos con efectos mediáticos o golpes de suerte retóricos. La honestidad intelectual es un deber cívico: debemos exigir argumentos reales basados en evidencias y lógica.
La próxima vez que escuches a un político en la televisión, ¿serás capaz de detectar si está argumentando o simplemente está tendiendo una trampa?
@EzequielSpect
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