Me gusta la gente que sabe pedir perdón, que reconoce sus errores y no intenta justificarse volteando la situación. Es de valientes aceptar cuando se falla y tener la madurez de querer cambiarlo.
Al final del día, tu paz mental es lo único que importa. Si algo te cuesta tu tranquilidad, entonces el precio es demasiado alto. Aprende a soltar lo que te pesa.
Quédate con quien te busque después de una discusión, con quien no soporte pasar el día distanciado y prefiera solucionar las cosas antes que ganar un orgullo. Esas personas valen el alma.
No dejes que el deseo de tener a alguien te haga aceptar menos de lo que mereces. La soledad puede ser difícil, pero perderte a ti mismo por encajar en la vida de otra persona es mucho peor.
Agradezco cada puerta que se cerró, cada plan que no se dio y cada persona que se fue. En su momento no lo entendí, pero hoy veo que solo era la forma en que la vida me estaba reorientando hacia lo que realmente era para mí.
Me costó muchas noches de insomnio, muchas lágrimas y muchas dudas entender que quien se quiere ir, se va, y quien se quiere quedar, busca la forma. Que el interés no se ruega, no se exige y no se compra.
Hoy elijo mi paz por encima de cualquier duda.
Elijo la paz de mi soledad antes que el ruido de una compañía vacía.
Prefiero mi propio espacio, donde puedo ser real, que encajar en lugares donde debo fingir.
Disfruto mucho de mi soledad, pero a veces también me da miedo acostumbrarme tanto a ella, al punto de no querer dejar entrar a nadie más. Porque se siente tan cómodo no tener que dar explicaciones, no lidiar con dramas y tener el control total de mi paz.
Te amo cuando tienes tiempo y cuando apenas puedes responder. Te amo en los días buenos,
en los complicados y hasta en esos momentos donde solo tu presencia me basta para sentirme en paz. ❤️
Dios, libérame de todo lo que he estado cargando en silencio. De la tristeza que guardo, de la ira que no quiero sentir y de todo aquello que me roba la paz.
Si algo no viene de ti, aléjalo de mi vida, y si algo ya no me ayuda a crecer, dame fuerza para soltarlo.
Te admiro por seguir adelante aun cuando nadie ve todo lo que cargas por dentro. Por esas veces donde sonreíste mientras te estabas rompiendo en silencio y aun así encontraste fuerzas para continuar.
Sé amable contigo, has sobrevivido a días que pensaste que no podrías soportar.
Confía, incluso cuando todo parezca derrumbarse. El mismo Dios que calma tormentas es quien sostiene tu mano en medio del caos.
No hay herida que Él no pueda sanar ni batalla que no pueda ayudarte a superar.
Nota para ti:
Créeme, todo este proceso va a valer la pena. Llegará el día en que mirarás atrás y entenderás que cada esfuerzo, cada lágrima y cada paso difícil te estaban llevando exactamente a donde debías estar.
Dios está contigo y también con tus sueños.
Grábate esto:
Lo que haces puede ser reemplazado, pero quién eres jamás. Porque hay cosas que no se aprenden ni se imitan: la bondad, la esencia y la huella que dejas en el corazón de los demás.
Todo lo que hoy duele también está formando la vida que un día vas a agradecer, y llegará el momento donde aquello que tanto te faltó, finalmente te sobrará.
La vida siempre termina enseñándonos algo, incluso en los momentos difíciles. A veces lo que hoy nos duele, mañana nos fortalece y nos abre a nuevos caminos.
Al final uno solo quiere paz, alguien con quien hablar sin miedo a ser juzgado, reír de cualquier tontería, compartir silencios cómodos y saber que, pase lo que pase, hay un lugar seguro al cual volver.
Cada vez entiendo más por qué algunas personas se desconectan y eligen vivir sus vidas en privado: no se trata de huir, sino de proteger su paz, priorizar su alma y sanar lejos del ruido del mundo.