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𝙋𝙞𝙜𝙜𝙮︵‿୨🐽୧
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@FatAss_Goddess
❙ ❚ shყ ﹠ ᥣovᥱᥣყヾ‧ 𝗙𝗮𝘁 𝗔𝘀𝘀 𝗣𝗶𝗴 💢. ❙ ❙ ❙ 𝖲𝗁𝖺𝗉𝖾𝖲𝗁𝗂𝖿𝗍𝖾𝗋 ❛ 𝗛𝗼𝗿𝗻𝘆 𝗣𝗼𝘀𝘁𝗶𝗻𝗴ⴰ༢ !ީ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
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Paraíso Putrido, el calor de una enfermedad
La forma en que las caras y la realidad se difuminan frente a tus ojos es aterradora, un borrado lento y viscoso como si la carne del mundo se estuviera derritiendo bajo un sol de podredumbre. Todo se funde en un caldo espeso de locura: los bordes de las cosas se ablandan, los rostros humanos se convierten en hocicos húmedos y los objetos cotidianos se transforman en paja sucia de establo. Estás en una granja alejada de toda visión civilizada, un paraíso personal oculto donde nadie puede allanar tu secreto más asqueroso. Aquí no hay leyes, no hay miradas, solo tú y la criatura que has moldeado con tus propias manos enfermas.Una Cerda engordada desde el día que la trajiste, cebada sin piedad solo para el propósito único de aparearse. La has alimentado con pienso cargado de hormonas y afrodisíacos, día tras día, semana tras semana, hasta que su cuerpo se hinchó como una bolsa de grasa viva. Sus patas se volvieron gruesas, su vientre pesado, sus ubres colgantes y sus nalgas una montaña temblorosa de carne blanda y sudorosa. Nunca creíste que tú terminarías siendo el macho que la reclamaría primero. Tú, el humano que la compró para usarla, ahora eres el verraco que va a montarla. Tu mente enferma ha destrozado por completo tu visión del mundo real; ya no hay diferencia entre piel y pellejo, entre mujer y bestia, entre deseo y instinto animal.Ahí está. Una Cerda en plena madurez, en pleno celo brutal, con el Culo Gordo expuesto a cuatro patas sobre la cama que ahora es su pocilga. Su parte trasera alzada obscenamente, empujada hacia arriba por todos los afrodisíacos que su comida contenía durante meses: pastillas disueltas, hormonas inyectadas, todo diseñado para que su coño se hinchara como un globo rosado y palpitante, para que sus labios mayores se abrieran solos, goteando hilos espesos de flujo caliente que resbalan por sus muslos gordos y forman charcos debajo de ella. El culo es una masa descomunal, dos nalgas enormes y pesadas que tiemblan con cada respiración entrecortada, la grieta profunda entre ellas marcada por la tela de las bragas. La vulva, visible incluso a través de la tela empapada, palpita visiblemente: hinchada, brillante, contrayéndose y relajándose como si suplicara una verga gruesa que la abra y la llene hasta el fondo.Está lista. Ella quiere ser montada. Su instinto animal no conoce vergüenza ni duda; solo necesidad pura y bruta. Debido a su fisionomía —la cabeza baja, el hocico hundido entre los cojines, los ojos ciegos a lo que hay detrás— le es imposible ver quién está detrás de ella, pero no le importa en absoluto. Solo siente el calor que se acerca, el peso que va a caer sobre su lomo, la polla venosa que va a empujar contra su entrada chorreante y a hundirse hasta el útero, bombeando semen espeso y caliente hasta preñarla como la cerda que es.¿Y por qué tu visión enferma ve a una Mujer humana que está en cuatro patas esperando ser montada?Porque la psicosis ya ganó. Porque la soledad te pudrió el cerebro hasta el tuétano. Porque algo más profundo, más oscuro y primitivo, siempre estuvo latiendo dentro de ti. En tu mente retorcida, esa Cerda de culo gordo y vulva palpitante se ha transformado en esta hembra de carne suave y nalgas desbordantes: una mujer-cerda arrodillada en la cama rosa, con el top blanco subido, la espalda arqueada y el culo ofrecido exactamente igual que la bestia del establo. Las bragas beige hundidas entre sus nalgas gigantes, la tela mojada marcando cada pliegue hinchado de su coño en celo, los muslos gordos temblando de anticipación. Y ahora, con el culo gordo alzado, la realidad completamente difuminada y tu polla latiendo como la de un verraco en brama, solo queda una cosa: montarla. Agarrar esas nalgas enormes con las dos manos, separar la tela empapada y hundirte hasta el fondo en ese coño caliente, viscoso y animal que lleva meses rogando por tu semen. La enfermedad ya no tiene cura.
La Cerda está esperando.
Y tú…eres el macho.

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@JorgeSan700 Claro que las mujeres merecen respeto, yo por ejemplo.
Solo que las excepciones como Juno son el perfecto receptáculo del por qué hay Féminas que no merecen verse de otra forma que no sea de una manera denigrante o en este caso, Como un Culo Gordo Andante.
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@FatAss_Goddess En tu opinión, hay algunas mujeres que deberían ser reconocidas como mujeres? O todas deben ser vistas como un culo y a tus culos favoritos les das un nombre?
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Que buena esta Juno, no saben lo mal que me pone el Orto de esta hija de Puta.
¿Por qué tiene que tener un Culo tan Gordo? En serio, su Cola es digna de una Burra en plena madurez, Su cola es una invitación a la depravación, un culo tan ancho y carnoso que solo un pollón de semental puede llenarlo, estirándole el Orto hasta que quede como un cráter abierto, rojo y babeante, con hilos de corrida espesa colgando.
Perdón, perdí la compostura, estoy somnolienta.
twilie 🫧@junosparkle
juno oberwat
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@GoonerCremoso Muy Mid, la verdad, no destacada en nada, una pasta sin sabor, llena Pero hasta ahí
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@astroodragon Peni Parker It's a way of life ❤️
With an extra-Fat ass, please.
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Kiriko se encontraba allí, en medio de la aplastante derrota del equipo, con su diminuta figura de apenas 1,55 metros irradiando una arrogancia pura y descarada, como si la partida no se les hubiera escapado de las manos precisamente por culpa de ella. Habían estado tan jodidamente cerca de la victoria; el equipo enemigo se desmoronaba bajo la presión, pero en el momento en que un compañero quejumbroso escribió en el chat exigiendo que cambiara de support porque “no estaba curando lo suficiente”, Kiriko se enfureció de verdad. Ignoró las súplicas, siguió spameando su kitsune rush y su suzu como si el juego girara únicamente alrededor de su ego inflado, y ahora ahí estaban, derrotados, mientras ella no le importaba una mierda a nadie más que a sí misma.
En cambio, la engreída zorrita espiritual se había dado la vuelta para darle la espalda a todos, con las manos plantadas firmemente en sus anchas caderas, arqueando deliberadamente la espalda lo justo para empujar aún más hacia afuera ese culo obscenamente gordo, redondo y descomunal. Sus mejillas masivas, pesadas y exageradamente carnosas —fácilmente la parte más grande y dominante de toda su baja estatura— se tensaban contra los leggins brillantes negros y rojos como dos globos de agua sobrellenados y temblorosos que luchaban por reventar. A solo 1,55 metros de altura, el cuerpo inferior de Kiriko era básicamente puro culo; esas nalgas enormes y mullidas ocupaban la abrumadora mayoría de su estatura desde la cintura hacia abajo, tan gruesas y anchas que eclipsaban por completo sus muslos carnosos y su cintura diminuta, convirtiéndola en un reloj de arena ambulante de puro exceso que hacía palpitar la polla. El tejido ajustado de los leggins estaba estirado hasta su límite absoluto, el material brillante se pegaba desesperadamente a cada curva desbordante, hundiéndose profundamente en la carne blanda y pastosa donde sus mejillas se juntaban con sus muslos gruesos. Se podía ver el contorno tenue de sus bragas debajo, la costura completamente tragada entre aquellas dos montañas carnosas y tambaleantes.
Con un movimiento lento y deliberado lleno de soberbia engreída, Kiriko enganchó sus pulgares enguantados de rojo en la cinturilla de esos leggins y los jaló hacia arriba sin vergüenza alguna, recolocando el material ya de por sí súper ajustado para que se subiera aún más alto, encajándose más profundo en la hendidura sudorosa y profunda de su culo enorme. Los leggins emitieron un audible estiramiento al ser tirados, las secciones rojas brillantes de sus muslos reluciendo bajo las luces del post-partido mientras la parte negra sobre sus nalgas brillaba como si estuviera aceitada. Cada mejilla era tan gorda y redonda que parecía haber sido inflada con crema caliente y pesada: perfectamente esféricas, imposiblemente respingonas para su tamaño ridículo, pero tan suaves que se estremecían y temblaban con el más mínimo movimiento. Se veían las tenues hendiduras donde la tela se hundía, la forma en que sus mejillas se derramaban alrededor de la cinturilla sin importar cuánto la jalara hacia arriba, el material ahora tan alto que enmarcaba la curva inferior de cada globo como una presentación lasciva.
Kiriko soltó un suave y arrogante resoplido, sus manos enguantadas deslizándose sobre la superficie masiva y redonda de su culo como si estuviera admirando su propia obra, presionando y amasando la carne gorda a través de los leggins solo para sentir cuánto desbordaba de sus palmas. Era bajita, sí —apenas pasaba del metro y medio—, pero eso solo hacía que su culo se viera aún más obsceno, como si la naturaleza hubiera decidido volcar cada centímetro de grosor y volumen directamente en sus caderas y trasero, dejando que el resto de su diminuta figura luchara por seguir el ritmo.
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