IVASTER. retweetledi

Riquelme era una especie de Dios en Boca. Como jugador, venerado e idolatrado. Hoy nadie le quiere ver por la Bombonera. Ha destrozado gran parte de su legado por intentar dirigir desde el despacho aquello que dirigió como nadie desde el césped. Para lo segundo estaba más que preparado. Para lo primero, no. Su cerebro le permitía ver y ejecutar el pase que no veía nadie más, pero no le dio para ver un red flag de manual.

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