Como si jamás hubieras conocido realmente a esa persona, observarlos y ya no reconocer lo que en un momento amaste. La verdad después de tanta decepción siento que ya realmente me acostumbre a no dejarme sorprender por nada y hasta en un punto prepararme para ver lo peor de eso.
El hecho de que las personas que más he amado y apoyado, sean las mismas que más me han decepcionado en la vida. Hizo que aprendiera a ya no esperar nada de nadie y que realmente no conoces a alguien hasta que lo pierdes.