Gabriel Fuks
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Gabriel Fuks
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Leg @PARLASUR 23/27/Emb Ecuador 22/23 | Sec Seg19/21| Def Adj Caba MC / @LegisCABA MC | ExPte @CascosBlancos /de River/ 🇦🇷☀️Sé unos 20 poemas




Agostina Páez se reunió con Patricia Bullrich tras regresar a la Argentina.











ARGENTINA La República Argentina acaba de atravesar un cambio de paradigma en su doctrina de relaciones exteriores desplazando al país de su tradicional posición de "no alineamiento" hacia una beligerancia explícita. Este proceso, marcado por una retórica de confrontación directa y compromisos militares de alto nivel, ha situado a la nación en una posición de vulnerabilidad sin precedentes dentro del tablero geopolítico contemporáneo. El punto de inflexión se consolidó esta semana. El presidente Javier Milei, en una serie de intervenciones internacionales, rompió con el protocolo diplomático al calificar a la República Islámica de Irán como un "estado enemigo" y un "vector de la barbarie". Esta retórica no solo buscaba una diferenciación ideológica sino que ha insertado a la Argentina como aliado de Israel y Estados Unidos. La respuesta de Teherán ha sido inmediata. A través de comunicados oficiales, el régimen iraní declaró que el gobierno argentino ha cruzado una "línea roja estratégica", categorizando formalmente a la Argentina como una Nación Hostil. En términos estrictamente diplomáticos, esta etiqueta elimina los canales de mediación y coloca a ambas naciones en un estado de pre-conflicto, donde cualquier interacción se interpreta bajo la lógica de la amenaza. Ahora bien, para comprender la posición exacta de Argentina, es necesario analizar los marcos jurídicos y militares internacionales que el actual gobierno ha suscrito: 1- Aún cuando Argentina se encuentra en un proceso de solicitud activa iniciado en abril de 2024 para ser Socio Global de la OTAN, sin embargo, para el análisis geopolítico, la distinción es sutil, ya que el gobierno argentino ha actuado como si ya estuviera integrado en esa estructura. El presidente Javier Milei con sus declaraciones ha profundizado un estatus como una categoría que, si bien no otorga las garantías de defensa mutua del Artículo 5, exige una integración logística y de inteligencia total. El país entonces, se ha comprometido a estandarizar sus protocolos de defensa con los mandatos de Bruselas y Washington. 2- Argentina no solo ha roto su neutralidad histórica, sino que ha iniciado un proceso de inserción militar que redefine su seguridad nacional frente a potencias extrarregionales como nación co-beligerante operativa. Al emitir comunicados oficiales de respaldo a acciones militares específicas de Israel y Estados Unidos y, al designar a la Guardia Revolucionaria Iraní como grupo terrorista, Argentina ha asumido una co-beligerancia de facto. Técnicamente, esto significa que el país provee apoyo político, diplomático y potencial cobertura logística a uno de los bandos en disputa, lo que lo convierte legalmente en un objetivo legítimo de represalia para la contraparte. 3- Por otro lado, en un contexto de fragilidad económica interna, el gobierno ha iniciado un ambicioso plan de reequipamiento militar que plantea serias interrogantes sobre la soberanía de los recursos: - Compra de Armamento: en este sentido, la adquisición de los 24 aviones F-16 y la modernización de sistemas de vigilancia no responden a una hipótesis de conflicto local, sino a los requisitos de inter-operabilidad con la OTAN. Argentina está financiando con deuda pública un arsenal cuya función principal es integrarse en misiones de patrullaje y apoyo en conflictos de interés de sus socios del eje atlantista conformado por el Reino Unido, EE.UU. e Israel. De esta forma, mientras la infraestructura básica nacional sufre recortes severos, el presupuesto de defensa se redireccionaría hacia la compra de tecnología que beneficia directamente a la industria armamentista de los países aliados, vinculando la economía argentina a la dinámica de la economía de guerra internacional. Pero, ¿cuáles serían las consecuencias para el pueblo argentino? El pueblo argentino enfrentaría estas consecuencias: 1- La transformación de la Argentina en un objetivo estratégico aumenta exponencialmente el riesgo de ataques asimétricos o ciberataques contra infraestructura crítica (energía, agua, comunicaciones). 2- Argentina ha dejado de ser un "territorio de paz" para convertirse en una pieza de un tablero de poder bélico que no controla. Esta pérdida de neutralidad limita la capacidad del país para actuar como árbitro en el futuro, subordinando el destino nacional a los resultados de una confrontación global. En suma, la decisión del presidente Javier Milei ha causado el viraje hacia una beligerancia activa en conflictos ajenos que rompe con la tradición de neutralidad argentina. Así pues, al buscar el estatus de Socio Global de la OTAN, el Estado inserta al país en una dialéctica de bloques en conflicto. En definitiva, la posición de co-beligerancia de facto compromete recursos y seguridad nacional bajo objetivos que podrían escapar al control soberano. Argentina ha dado el paso de arriesgar así su rol de mediadora para convertirse en un actor en el tablero de confrontación geopolítica global. análisis: Mar Mounier.

Hoy se hace efectivo el retiro de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al cumplirse un año de la notificación formal realizada por nuestro país. La Argentina comunicó esta decisión mediante una nota dirigida al Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, en su carácter de depositario de la Constitución de la OMS, el 17 de marzo de 2025. De conformidad con lo establecido en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, el retiro se produce un año después de realizada esa notificación. Nuestro país continuará promoviendo la cooperación internacional en salud a través de acuerdos bilaterales y ámbitos regionales, resguardando plenamente su soberanía y su capacidad de decisión en materia de políticas sanitarias.




















