Convivir con alguien que se ama no es pecado, pero convivir antes de casarse sí lo es, así que hay que explicar que no es la convivencia sexual lo que es pecado, sino que se haga antes del matrimonio.
El evangelio no es una religión, es más que eso, el evangelio fue traído directamente del cielo e implementado por Cristo aquí en la tierra, Cristo no vino a predicar religiones.
Lo que te ofrece el mundo solamente sacia por momentos y posteriormente trae gran daño, tristeza y aflicción. El gozo y la felicidad del mundo es muy pasajera, pero el gozo de la salvación es mejor.
Los profesionales tienen que aprender a vivir con la gente humilde, sencilla. Los hermanos orgullosos, los que tienen título pónganlo a los pies de Cristo para que él sea levantado.
El bautismo del Espíritu Santo se podría decir, que es una de las mejores experiencias que esta generación ha recibido. Es algo sublime y no porque lo merezcamos es porque Dios tiene el placer de regalárnoslo.
El mundo se está preparando para darle la bienvenida al anticristo, ya la tecnología y las naciones están preparadas, están pidiendo un cambio. Y mientras el mundo se prepara, la iglesia también se prepara, pero para darle la bienvenida a nuestro Señor.
En este tiempo la gente tiene sus ideas y creencias, lo que les hace falta es conocer a Jesucristo que es el verdadero Dios, pero a pesar de la ignorancia en la gente, Jesucristo nos reveló su nombre.
El gran pecado de la humanidad no fue la fornicación, tampoco la borrachera. El gran pecado es que habiendo conocido a Dios como Dios, no le reconocieron ni le dieron gracias.
El secreto está en alimentar nuestra vida espiritual, tener contacto con la palabra de nuestro Dios y así iremos muriendo a nuestro viejo hombre, esa vida llena de pecado.
Muchas veces nos preocupamos más por mirar el error o el pecado que los demás comenten, pero nuestros propios errores muy poco los reconocemos.
“¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”.
Las señales ya se están cumpliendo, vemos hambre, terremotos, enfermedades incurables, temblores, tsunamis, pestilencias, rumores de guerra, derramamiento de sangre y nos anuncian que ya el tiempo es corto, el Señor está a las puertas.
Nosotros creemos que Jesucristo es el padre, es el hijo y el Espíritu Santo también, cuando sabemos quién es él, lo único que queremos hacer es glorificarlo.
Aquel que ha recibido el evangelio no lo detiene nada, ni nadie, aunque se encuentre enfermo él sigue diciendo que Dios sana.
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” Romanos 1:16.
Hay personas que han muerto en el servicio a Dios y espiritualmente, a veces no tienen ánimos para decir ¡gloria a Dios! Pero hay un efecto del calvario el cual los puede resucitar y que los va a levantar en el nombre de Jesús para que le puedan servir a Dios con toda alma.
La santidad no es permanente, podríamos nosotros ser santos el día de ayer y el día de hoy ya no serlo. Por eso, la santidad no es un estado y hay que estarla buscando todos los días.