Alain Mizrahi@alainmizrahi
EL ANTISEMITISMO GOZA DE BUENA SALUD. (Hilo largo)
1/ El antisemitismo - me gusta más llamarlo judeofobia - ha adoptado numerosas formas a lo largo de la Historia, abonado por la intolerancia religiosa, la envidia, el miedo, el rechazo a lo diferente, o la necesidad de buscar un chivo expiatorio para las desgracias de la humanidad.
Los judíos han sido perseguidos por los romanos por ser monoteistas, por los Cruzados por no creer que Jesús era el Mesías, por la Inquisición española, por los zares rusos, por los nazis por ceeer que eran una raza inferior y en una conspiración judeo-bolchevique. Durante dos mil años desde la última rebelión de los judíos contra el imperio romano y su expulsión de Israel, fuimos extranjeros en todas partes. Mi abuelo Siggy, nacido en Storosinets, Bukovina, no pudo ser ni austríaco ni rumano ni ruso ni alemán ni belga. Mi abuela Irene, nacida en Lodz, no pudo ser polaca ni rusa ni belga. Mi mamá, nacida en Bélgica, fue apátrida hasta que pudo tomar la nacionalidad uruguaya a los 18 años. Mis cuatro abuelos y mis padres fueron sobrevivientes de la Shoá, cuando exterminaron como cucarachas a 6 millones de judíos en las cámaras de gas mientras el mundo miraba para otro lado y todos se hacían los sotas.
La creación del estado de Israel en 1948 fue la esperanza para todos los judíos del mundo, religiosos y seculares, de derecha y de izquierda, y de cualquier país, de tener un lugar en el mundo, uno solo, en el que nunca más fueran señalados con el dedo ni perseguidos por ser diferentes. Durante dos mil años, en la noche de Pésaj en que recordamos la abolición de la esclavitud en Egipto (además de comer mucho y rico) concluimos diciendo “L'Shana Haba'ah B'Yerushalayim" ("El próximo año en Jerusalén").
Hoy existen organizaciones terroristas cuya única razón de ser es la destrucción total de Israel y de los judíos del mundo. ¿Entendés ese punto? Hamas no pelea por territorios, no pelea por el bienestar de los palestinos, no mata por la liberación de su pueblo. Hamás busca la exterminación lisa y llana de Israel, un país de 22.000 km2 (la suma de Tacuarembó y Rivera) con apenas 10 millones de habitantes y la mitad de los judíos del mundo, rodeado de 45 países musulmanes desde Marruecos hasta Indonesia.
Y no es solo Hamas quien busca la exterminación de Israel y de los judíos. También quieren lo mismo ISIS/Daesh, Al Qaeda, Boko Haram, los Hermanos Musulmanes, el Hizbollah, y muchos otros. Buscan la destrucción de Occidente, de la Democracia, de la Libertad de expresión, de la diversidad sexual, de los derechos de las mujeres, de la separación de poderes. Buscan recrear un Califato desde España hasta Medio Oriente donde impere la Shariá, la Ley Coránica, esa que rige en el país de los ayatollahs y en el de los talibanes.
En ese pedacito de tierra del Mediterráneo oriental se está jugando en gran parte el futuro de la civilización occidental y de sus valores. Israel está teniendo que hacer el trabajo sucio contra quienes no solo quieren la muerte de todos los judíos sino también de toda la sociedad occidental en nombre de Alá.
Poco le importa a Hamás los medios a usar: secuestran, matan, violan, mutilan niños y embarazadas; esconden su cuartel general y su arsenal debajo de un hospital, se ocultan cobardemente dentro de escuelas, tratan de escapar de Gaza en ambulancias haciéndose pasar por heridos, e impiden a la población civil palestina desplazarse hacia zonas donde no hay combates. Su objetivo? Lograr la mayor cantidad de bajas civiles de su propio pueblo para alimentar su repugnante propaganda. Escudos humanos como nunca se habían visto desde la Batalla de Berlín en 1945.
¿Pero cuál es el negocio detrás del negocio para Hamás? Ganar la batalla de la opinión pública occidental. Mostrar a los israelíes como monstruos genocidas sedientos de sangre que practican el apartheid, bombardean hospitales, ambulancias y campos de refugiados matando mujeres y niños.
(sigue 👇👇)