

Giuliana BC
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@Giulybcok2
Defensora de derechos humanos desde Uruguay. Acompaño a familias de presos políticos y visualizo violaciones en Cuba, Nicaragua y Venezuela.






Hoy #6Mar llevamos 8 días y continuamos a la espera del SOBRESEIMIENTO y LIBERTAD PLENA de nuestra causa. Van 4 años, 8 meses y 4 días de una condena anticipada. ¿Algo más? Parece que algunas respuestas son más expeditas y otras más difíciles. #LeyDeAmnistía #QueSeanTodos



🧵Hay historias que uno no quiere contar… pero peor es callarlas. Porque cuando uno las deja pasar, terminan convirtiéndose en costumbre. Y en Venezuela ya nos hemos acostumbrado a demasiadas cosas que no deberían ser normales. Hablemos de Yilson Guillén. Piloto. Padre de tres hijos. Preso desde 2021. Y hasta ahí podría parecer “otro caso más”, otro nombre que se pierde entre tantos. Pero no. Porque Yilson no solo está preso. Yilson se está muriendo. Y no es una forma de hablar. Es literal. Tiene una infección bacteriana severa, una herida quirúrgica abierta que no cicatriza, fiebre constante, dolor… varias cirugías que no resolvieron nada. Y además, un tumor en el riñón. En el único riñón que le funciona. Imagínate eso. Tu cuerpo colapsando poco a poco… y tú encerrado. Dependiendo de un sistema que ya decidió que no eres prioridad. El informe médico lo dice claro: riesgo de muerte. No es exageración, no es campaña, no es narrativa. Es un diagnóstico. Y aun así… no lo sueltan. Le negaron medidas humanitarias. Más de una vez. Le negaron la amnistía. Y cuando intentaron revisar su caso, la respuesta fue la palabra más fría que puede salir de un tribunal: “improcedente”. Como si su cuerpo no estuviera gritando lo contrario. Como si el tiempo no estuviera corriendo. Como si la vida pudiera ponerse en pausa mientras ellos “deciden”. Lo tuvieron detenido en el Comando Nacional Antidrogas, deteriorándose, apagándose poco a poco… hasta que ya no fue posible disimularlo más y lo trasladaron de emergencia a Fuerte Tiuna. Pero no porque actuaron a tiempo, sino porque ya era imposible mirar hacia otro lado. Y mientras tanto, su familia haciendo lo que debería hacer el Estado. Llevándole medicinas. Comida. Tratando de sostenerlo como pueden. Porque aquí la carga siempre termina cayendo en los mismos: los que no tienen poder. Su hija está dando la cara. Y eso siempre golpea distinto. Porque no está pidiendo privilegios. No está pidiendo trato especial. Está pidiendo lo mínimo: que su papá no se muera en prisión. Y uno lee eso… y da rabia tener que explicarlo. Porque esto no es complicado. No es un debate jurídico. No es una zona gris. Es alguien que está gravemente enfermo. Bajo custodia del Estado. Sin la atención que necesita. Sin la libertad que podría salvarle la vida. Y aquí es donde ya no cabe la palabra “negligencia”. Porque cuando sabes lo que está pasando… y decides no hacer nada… eso tiene otro nombre. Esto no es un error. Es una decisión. Ya el caso está en instancias internacionales, en la CIDH, pero todos sabemos cómo funciona eso. Lento. Tarde. Burocrático. Y el cuerpo humano no espera procedimientos. El cuerpo de Yilson no está esperando. Se está apagando. Y lo más duro de todo es esto: en Venezuela la salud también se convierte en condena. No basta con estar preso. Te desgastan, te empujan al límite, te dejan caer… y luego dicen que fue “el proceso”. No. No es el proceso. Es la indiferencia convertida en política. Es el castigo extendido hasta el cuerpo. Es decidir, en silencio, quién resiste y quién no. Yilson Guillén hoy no solo está cumpliendo una condena. Está cumpliendo un deterioro. Y eso también tiene responsables. Por eso este caso no se puede perder en el ruido. Porque cuando dejamos de mirar, cuando dejamos de hablar, cuando dejamos de incomodar… pasan estas cosas. Y en este país ya deberíamos saberlo: el silencio nunca ha sido neutral. El silencio también mata. #OlvidarlosEsCondenarlos #LosHilosDeMelania🧵



🇺🇾🇻🇪 LIBERTAD PARA YILSON: CUANDO LO IMPOSIBLE SE HACE REALIDAD Hoy Yilson Antonio Guillén Hernández está en libertad. Y este no es solo un caso: es una prueba de que sí se puede, incluso frente a la negación, el silencio y la injusticia. Este fue uno de los primeros casos que tomamos en Uruguay, aquel 8 de enero. Lo documentamos con seriedad, pese a quienes decían que no era un preso político o que no valía la pena. Hoy, la realidad habla por sí sola. Gracias a Mamá Liz @MamaLisVzla, que sin pedir nada dio todo: llevó comida, acompañó y sostuvo desde el corazón. A Familia SOS Libertad @FliaSOSLibertad, a @SugledGF por respaldar este camino. A Martha Tineo @marthagresia (Justicia, Encuentro y Perdón @JEPvzla ). A nuestro equipo en Uruguay, que nunca me deja sola @FazioRuthuy @_Cassinese Al Dr. Eduardo Torres @torreseduardoj. A la periodista Sebastiana Barráez @SebastianaB @la_patilla En especial a @Boligrafo5G quien hizo llegar el caso sin eso era imposible sepamos esa historia y otras más Y a todos los que difundieron. Gracias a su familia, que nunca bajó los brazos: fueron su primera defensa. Hoy celebramos, pero también decimos algo claro: en Uruguay tenemos más de 200 casos documentados de presos políticos detenciones arbitrarias, y al menos 16 en estado grave de salud o adultos mayores. Esto no termina. Esto empieza. Porque cada uno de ellos merece justicia.

#URGENTE | Hasta el momento podemos confirmar la libertad de: Ancarlis Gelusso. Fernando Serrano. Wiliam Colombo. Javier Colmenarez. Javier José Romero Briceño. Ernesto Paraqueima. Arnaldo Méndez. Wilfran Perea. Omar Escalante. Yuneiker Sandoval. Jeremy Alejandro Pérez. Francis Constantino. Jesús Alberto Garrido. Rafael Torres. José Bellorin Lárez. Jorge Luis Marqui. Yoel Freites. Levy Sánchez. Las excarcelaciones parciales no son un favor. Son una obligación del Estado frente a crímenes que nunca debieron ocurrir. Es importante recalcar que en Venezuela la cifra de presos políticos asciende a las 800 personas. Nuestra exigencia de libertad no cesará hasta que todos sean libres. #LibertadParaTodos #QueSeanTodos













